14 enero 2014

Chobe River Front: entre águilas, estorninos y mucho más...

Ya nos iba quedando menos para acabar nuestro genial safari, y nuestro último destino en Botswana era el Frente del río Chobe, uno de los espacios naturales más impresionantes del mundo y, para mí, tal vez el mejor sitio del viaje.
Al salir de Savuti nos esperaba un larguísimo viaje de horas en coche por los bosques del norte de Botswana... ¡eso sí, cuando llegamos al río Chobe, aquello parecía un paraíso!

La carretera de camino al Chobe... ¡parecía no tener fin!
Y de repente, se acababan los bosques secos y aparecía un paraíso a rebosar de vida: el Chobe, afluente del Zambezi, se remansa aquí dando lugar a unas grandes llanuras y colinas alucinantes
Y como tocaba parar a comer, escogimos este sitio insuperable, la sombra de un árbol a la orilla del río. Las vistas eran indescriptibles, pero lo mejor eran los verdaderos habitantes del árbol...
... Una pareja de águila rapaz (Aquila rapax)...
¡Y es que sin saberlo nos habíamos puesto a comer debajo de su nido! Pero lejos de importarle nuestra presencia, eran tan confiadas que seguían trayendo sus presas al pollo
 Decidí probar suerte y salir de debajo del árbol a ver si la podía pillar sin las hojas de por medio.. y aguantó: es increíble lo confiados que pueden ser los animales cuando no se les hace daño. Estar haciendo fotos a un águila a esta distancia sin camuflaje ni nada es un privilegio
Y al cabo de un rato, vi que se preparaba para volar y disparé una ráfaga a ver qué salía... ¡cuando vi esta foto se me puso una sonrisa de oreja a oreja! Fíjate en las garras, la potencia que deben tener esas uñas ha de ser increíble
Y siguió su vuelo en busca de la próxima presa... qué elegante es este bicho, hace ya meses que hice la foto pero sigo alucinado de su belleza
Y en la misma parada del mediodía me acerqué a esta carraca de pecho lila (Coracias caudata), de la que llegué a estar a unos 5m... El fondo es el propio Chobe, que sirve de frontera entre Botswana (en este lado) y Namibia (la otra orilla)
Al lado de la carraca, en la orilla del río había una gigantesca concentración de avecillas acuáticas: ibis, pelícanos, cigüeñuelas, patos, andarríos: ¡de todo! Aquí ves un pato de pico rojo (Anas erythrorhyncha) acompañado de un limícola (¡que, si soy sincero, no tengo ni idea de qué es!) 
Una pareja de bonitos pelícanos comunes (Pelecanus onocrotalus) con un ganso del Nilo (Alopochen aegypitacus) nadando al lado
En ese tramo del río también había muchos tántalos africanos (Mycteria ibis). ¡Éste estaba en plena maniobra de aterrizaje!
 Ya desde el coche empezamos a ver las abundantísimas aves de Chobe. Los estorninos orejiazules (Lamprotornis chalybaeus) son de lo más común... ¡y confiado! Éste se metió debajo del coche mientras veíamos unos elefantes
Pero lo mejor de los estorninos es cuando se suben a un árbol y les da el sol directo: entonces, las microestructuras de sus plumas reflejan la luz generando un espectacular efecto metálico: ¡vaya preciosidad!
Este otro se colocó un palo metálico oxidado que había por ahí (y ya es raro, fue el único "artefacto" artificial que vimos en todo el parque) también con una luz genial... ¿De qué color es? ¿Verde? ¿Azul? ¿Morado?
Y al que por fin pudimos pillar en condiciones fue el pigargo vocinglero (Haliaeetus vocifer), una de las rapaces más emblemáticas (y bonitas) de toda África
Este águila de mar (de ahí el haliaeetus) es también conocida como "la voz de África", puesto que sus sonoros gritos son una musiquita constante que oyes todos los días en todo momento: ¡de ahí el vocifer!
Los pigargos viven siempre cerca de ríos, ya que se alimentan de sus peces pescándolos de forma impresionante, valiéndose de unas estructuras en las patas que evitan que se les resbalen los escurridizos peces. Aquí ves un inmaduro bebiendo en la orilla... ¡lo curioso es el efecto óptico que se produce al ver el reflejo de la cigüeña de pico abierto de la derecha, pero no a la cigüeña! Eso es debido a que la cigüeña estaba subida a una pequeña colinita que habia
En la misma orilla miraba esta espátula africana (Platalea alba), perfilada con una bonita luz del atardecer africano
Aproveché para hacer unas cuantas fotos de "espejo", usando el reflejo del agua como con esta preciosa garceta grande (Ardea alba)
Y acabo con este paisaje (que tantas ganas me da de volver, jejeje) de las colinas de Chobe con un precioso baobab al atardecer

¡Hay que ver cuánto dan de sí unas horas en Chobe! En el próximo post, otras aves que vimos: grandes rapaces, turacos y más...

1 comentario:

  1. Muy buenas fotos Miguel, un placer verlas como siempre! Saludos

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