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31 agosto 2017

El verano del mirlo acuático


Garganta blanca para bucear bajo espumeantes cascadas blancas... Alas oscuras para volar bajo corrientes oscuras... ¡y una mente rápida y cristalina para sobrevivir en el río de aguas rápidas y cristalinas!

Es, por supuesto, el mirlo acuático (Cinclus cinclus), la adaptación y especialización hechas ave. Un destello de blanco que ocupa un nicho ecológico exclusivo en los ríos europeos 

* * *

Siempre me ha fascinado el mirlo acuático, pero no es un animal fácil de fotografiar - para empezar, uno tiene que encontrar un río de aguas limpias sin contaminar, que permita vivir al mirlo y a los diminutos insectos subacuáticos que come. No es tarea fácil en un país donde las tropelías ambientales salen gratis y se esquilma sistemáticamente la biodiversidad fluvial. De hecho, el primer río donde estuve siguiendo los mirlos este verano (el Arlanza, en Burgos) tenía una repulsiva contaminación grisácea apenas unos metros río arriba del territorio de los mirlos.
Pero en este tramo el agua fluye tranquila, y entre las "bandadas" de cientos de zapateros, un precioso mirlo recorre su enorme territorio en la sombra que proyectan los álamos al mediodía. 


Pero una vez encontrado un territorio de mirlo, los problemas para fotografiarlo apenas han empezado. Cada individuo es un mundo - ¡y éstos eran de la peor cepa! Desconfiados e imprevisibles: todos los días los veía recorrer el río volando de un lado a otro pero no había forma de encontrar sus zonas de querencia....

¡Así que tocaba tirar de red de camuflaje y escondites ad-hoc de rocas y echarle paciencia! Por suerte en el río nunca estás solo... los caballos locales, lavanderas e incluso el martín pescador son vecinos del mirlo, y conviven en armonía, aprovechando cada uno un "nivel" distinto del río.



*

Pero una mañana, cuando ya llevaba varias horas con mi red de camuflaje y daba la sesión por perdida, mi suerte iba a cambiar...

Era esa extraña hora en la que el sol ya está lo suficientemente alto para generar profundas sombras misteriosas pero la luz incide baja todavía, convirtiendo cada forma del bosque -como este escarabajo rinoceronte- en un destello brillante en la oscuridad

Y desde la pequeña catarata que sonaba apenas 100 metros río abajo,una forma marrón volaba rasa hacia mí. 
Va a pasar de largo, no te hagas ilusiones vaapasardelarg...¡Bam! Un instante después el mirlo estaba posado a 20 metros en el centro del río. ¡Qué maravilla, qué brillo blanco en la oscuridad!


Yo no me atrevía a moverme ni un milímetro bajo mi red de camuflaje, pero el mirlo ni se inmutaba por mi obturador... un pequeño vuelo a las rocas de la orilla y se colocó en un foco natural de luz para secar a tope el plumaje - el aceite con el que cubren sus plumas es especialmente aislante y es increíble verlos salir de una zambullida completamente secos, ¡pero a la larga nada como un buen secado tradicional!

La media hora de puesta a punto del plumaje a 20 metros que me regaló ese mirlo fue inolvidable, pero el Arlanza no es el único río donde busqué al buceador alado...

La cordillera cantábrica es uno de los pocos lugares donde quedan rincones de naturaleza ibérica casi virgen. La primera luz del amanecer perfila los musgos y líquenes del bosque salvaje de la Marta, que observa valle abajo desde el viejo tronco seco...

...valle abajo, ¡donde fluye el transparente río Somiedo! Aquí también viven varias familias de mirlos, y las aguas rápidas y frías son muy distintas de los cauces anchos y abiertos del sur.

En las mismas piedras en las que se posa el mirlo encontraba señales de que por aquí se mueven cosas grandes... y de repente... CLACK, CRASH! Piedras cayendo al río desde la ladera - ¡alguien está bajando! Me escondí tras unas rocas y un segundo después...

¡Dos rebecos! Una madre y su cría del año... ¡sshhh! ¡No debo disparar o buscarán el sonido de la cámara y huirán al descubrirme! Ahh, pero a quién quiero engañar, ¡teniéndolos tan cerca no pude contenerme y empecé a disparar como loco!

Y por supuesto me oyeron y me miraron, y por supuesto me vieron, a apenas 20 metros.
Pero en contra lo que yo esperaba, lejos de espantarse, siguieron bebiendo tranquilamente. ¡Tal vez la fauna no sea tan "temerosa por naturaleza" como nos venden! Saciada la sed, la madre levantó la cabeza, goteando en la difusa luz que llegaba al fondo del valle, y ambos comenzaron a subir la pendiente a su escarpado hogar

Y en el último amanecer, en una de las muchas esperas que hicimos en ese hermoso río, este espectacular mirlo se posó a apenas 5 metros del hide de mi amigo César: ¡la mejor despedida a unos días magníficos en Somiedo!

Pero a veces lo mejor es lo que más cerca de casa está, y si el de Somiedo era el bosque de la marta, en los valles de la Sierra de Guadarrama está el bosque del arrendajo...

Porque aquí los arrendajos (Garrulus glandarius) han desplazado a urracas, rabilargos y cornejas y son el córvido dominante...

Sus paneles azules son un farol turquesa en la infinitud de verdes y marrones del bosque cuando el arrendajo baja al río...

...donde vuelan más brillos azules y verdes. El esmeralda del cuerpo del caballito del diablo Caryopteryx virgo es un resplandor fugaz, incontables batidos de 4 alas en un parpadeo azul, el movimiento más rápido en el río... ¡para mantener la inmovilidad del cernido en el aire!


Pero hasta el prodigioso caballito debe apartarse de sus rocas favoritas cuando aterriza el arrendajo.
Las nubes están empezando a cubrir parches de río y el agua refleja focos de luces y sombras... pero uno de los destellos es demasiado blanco...

...¡por supuesto! Unos metros río arriba del arrendajo, el mirlo posa majestuoso en el último rayo de sol antes de que las nubes cubran el cielo, una pequeña pero imponente estatua de plumas y aceite impermeable

 Pero no hay sólo uno... en la pequeña cascada, otro mirlo aparece entre las olas...

Aaahh, las alas serán pequeñas pero cada músculo debe estar a punto. No volarán grandes distancias en el aire, pero esas alas deberán propulsarle en un medio más resistente aún - las turbulentas aguas del río.

Se lanza al agua y comienza su búsqueda de comida subacuática... y es aquí cuando empiezan a salir a relucir sus complejas adaptaciones: ¿sabías que el mirlo no tiene los huesos huecos característicos de las demás aves? Así consigue no flotar y nadar con precisión - eso le da su característica línea de flotación a la altura de los hombros, tan distinta de la de los patos.

Waash!! La nitidez del mundo superficial desaparece, y la fría corriente inunda los sentidos, una ola de desconexión y desorientada ceguera... ¿?
No para el mirlo. Unos músculos oculares especializados le permiten corregir las distorsiones del agua y poder buscar las ricas larvas entre las rocas.

Y es en este momento cuando el mirlo es mirlo, cuando es mucho más que un pequeño paseriforme y se convierte en una prolongación del río, la hidrodinámica perfecta de milenios de evolución puesta al servicio de una mente que vive en tres verdaderas dimensiones


Y después de que la corriente haya sumergido cada una de sus plumas, el mirlo sube de nuevo a la superficie... ¡y parece más reluciente que nunca! 


* * *

31 agosto 2013

Entre dorsirrojo y dorsirrojo

Como ya comenté en el post anterior, este mes de agosto lo pasé en la Sierra de la Demanda (Burgos) y, aunque lo más destacado fueron mis amigos los alcaudones dorsirrojos, pude ver a muchos otros animalillos en los prados de esta zona de Castilla y León... Aquí dejo algunas fotos:

Las tarabillas (Saxicola torquata), como éste macho, se esforzaban por cazar algún bichillo para sus volantones pollos
Al igual que los alcaudones, las abubillas (Upupa epops) pronto comenzarán su larguísimo viaje hacia África para pasar un invierno más... ¡¡ésta abubilla tal vez haya hecho el recorrido hasta 20 veces!! Su longevidad, por lo tanto, pude ser de hasta 10 años
Al ser una zona de explotación de pinos, abundan los trepadores azules (Sitta europaea) que, afortunadamente, han sacado adelante a pollos como éste
Lo mismo ocurre con los arrendajos (Garrulus glandarius) que, a pesar de ser muy gritones y llamativos, rara vez posan (y nunca mejor dicho) al descubierto el suficiente tiempo como para retratarlos
Las cigüeñas blancas (Ciconia ciconia) aprovechan la época de siega en los prados para atiborrarse de los animalillos que quedan al descubierto

Sus potentes despegues son un reto a la hora de fotografiar: casi todas las imágenes quedan desenfocadas, pero alguna siempre se salva
¡Desenfocadas o no, desde luego que hacerlas es divertido!
Como tantas otras aves, enseguida emigrarán al sur... aunque cada año se quedan más en la península, debido a la gran cantidad de alimento que les proporcionan los humanos
En esta imagen, una cigüeña voló hacia mí justo contra la única nube oscura que había: el resultado es esta curiosa imagen de la cigüeña iluminada y el fondo oscuro amenazante
En los bordes de bosque cerca de los prados se puede sorprender a algún triguero (Milaria calandra) como éste, con una bonita luz de atardecer
También en las lindes del bosque pude ver muchos zorzales como éste, que creo que es el charlo (Turdus viscivorus)
Me sorprendió la densidad de rapaces que rastreaban el prado aprovechando la siega, como por ejemplo este águila calzada (Hieraaetus pennatus) que veia todos los dias... ¡incluso pude ver cómo dos ejemplares se perseguían seguramente por el control del territorio!
Lo que no esperaba ver era un alimoche (Neophron percnopterus)... si te fijas, casi todas las aves planeadoras tienen las puntas de las alas negras, por lo que he leído el pigmento oscura les da fuerza extra: ¡curioso, pero siempre se aprende algo nuevo!
Sin embargo, las rapaces que más y mejor pude ver son los cernícalos vulgares (Falco tinnunculus), que por cierto, de vulgares tienen bastante poco
Desde luego que las aves no siempre usan como posaderos las ramas más fotogénicas... a éstos les encantaban los postes de la luz, que les sirven como oteaderos
Una belleza de animal
Pillé a este merendándose en su poste de la luz favorito algún animalillo que capturó ...
... y echando una egagrópila
  ¡Volando con las cigüeñas!
Incluso pude ver al macho adulto acompañando a este joven pollo volantón en sus primeros vuelos
 El macho en pleno vuelo, un cazador formidable, como puedes comprobar en la siguiente e increíble situación
Estaba paseando por el prado siguiendo a unos alcaudones cuando oigo un ruido a unos 20m, miro y veo salir del suelo a una forma: ¡el macho de cernícalo! Pero entonces me fijo en que parece que le cuesta volar: ha cazado algo... ¿un ratón? ¡No, un pajarillo! Y juzgando por el panel amarillo que puedes ver en el reencuadre de la derecha creo que es un jilguero
El cernícalo se aleja como puede, casi todas las fotos que le hice quedaron desenfocadas por los nervios, pero lo más llamativo aún estaba por llegar... veo una forma que se acerca por la derecha acercándose hacia el cernícalo... el cernícalo deja caer el jilguero...
 ... ¡Wow, si es un milano negro! El milano se posa un momento para coger la presa que le acaba de hacer tirar al cernícalo, el cual se aleja por la izquierda
El milano despega, todavía con el cernícalo a la izquierda
 Y remonta el vuelo con el jilguero entre las garras...
...¡para comérselo en vuelo! Absolutamente increíble, pensaba yo nada más hacer las fotos... la verdad, apenas me importó que el 90% quedaran desenfocadas: ¡solamente presenciar esa interacción ya es un privilegio!
Y éste es el ladrón en cuestión: el milano negro (Milvus migrans) que todos los días patrullaba el prado a ver si había algo para cazar... ¡o robar!
En una ocasión, lo vi peleándose con otro milano... ¡pero éste era el milano real! Nunca había visto las dos especies de milanos juntas, ¡y menos aún peleándose!
Aquí ves al otro milano, el milano real (Milvus milvus) que a diferencia del milano negro, se queda en la zona todo el año
 Además, estaba marcado con una etiqueta que me parece que pone C1-SP... ya os contaré si me mandan alguna información del ejemplar anillado
 Cerca del prado discurre el río Arlanza, donde pude ver el martín pescador (el muy escurridizo me pasaba por delante muchas veces, pero no le conseguí hacer ninguna foto... eso queda para la próxima, jejeje)
También hay muchos animalillos, como este caballito del diablo (Calopteryx splendens)...
... o ésta rana común (Pelophylax perezi). Las ranas son la comida de muchos animales, pero lo que no esperaba era ver una en el pico de este depredador...
 ...¡un halcón abejero (Pernis apivorus)!
 Había visto fotos de éstos animales comiendo ranas, pero verlo en directo... ¡desde luego, una sorpresa!
No se la comió en el río como hacen a veces, sino que salía del río ya con el pobre batracio en el pico, en dirección a un pinar cercano, lo que me hace pensar que esa servirá para alimentar a un pequeño halcón abejero en el nido
Y acabo con esta bonita estampa de una corneja (Corvus corone) que parece casi un cuervo reclamando al atardecer sobre, cómo no, un pino

Nada más por ahora, ¡ya veis que en la zona había bastantes cosas más que dorsirrojos!