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15 mayo 2015

El herrerillo en vuelo - making of: historia de una foto

Era un 19 de diciembre, un día como cualquier otro. Había llegado a casa un poco antes de lo normal, y al comedero de la ventana le daba una luz especial que no suelo ver - era una mañana espléndida de invierno, y estaban todos los pajaritos viniendo a ponerse las botas. Poco me imaginaba yo que en apenas un cuarto de hora iba a tener esta foto en la tarjeta:

Si me lo llegan a decir, habría pensado que era una broma... ¿un herrerillo (Parus caeruleus) congelado en pleno vuelo?

Todo empezó un cuarto de hora antes, cuando me senté en la ventana y vi cómo empezaban a llegar los pajarines a la comida:

 El primero en llegar es siempre el valiente carbonero garrapinos (Parus ater), pariente pequeño del herrerillo

Tampoco tarda en llegar el carbonero (Parus major). Esta hembra en particular es adorable, está totalmente confiada y me permite observar todos sus comportamientos y personalidad

Cuando los gorriones (Passer domesticus) se enteran de que hay comida, ¡ya no hay quien les eche!

¡La cosa se va animando! Al pobre garrapinos no le queda de otra que esperar discretamente a que terminen de pelearse los gorriones

La actividad es frenética, así que voy corriendo a poner el 300 f4, que es un objetivo un poco más luminoso y me permite velocidades más rápidas para congelar el movimiento: tengo en mente intentar pillar algún pajarín en vuelo cuando se acercan al comedero. 

Primer problema: ¡en cuanto me preparo, dejan de venir!
Y cuando vuelven a acercarse...
Segundo problema: todas desenfocadas. Como vuelan tan rápido, no puedo seguirles con el autofoco, así que tengo que jugármela y dejar un punto al azar enfocado, confiar en que pasen por ahí y la foto entre en el momento exacto... y claro, las posibilidades son de 1 sobre... ¡bueno, muy pocas!

Tercer problema: ¡el encuadre! El 300 será un objetivo más luminoso, pero tiene más zoom, y como estoy disparando "a ciegas", la trayectoria de los pájaros les desvía de mi encuadre, y muchas salen cortadas

Todo esto no es nuevo, claro, ya me imaginaba que serían todas carne de papelera de reciclaje... no tenía muchas esperanzas, pero al menos estaba pasando un rato entretenido poniendo a prueba los reflejos. Y justo entonces:

 "¡Uy, mira quién anda por aquí! ¡Si es el herrerillo! Hala, y encima es un macho con todos los colores saturaditos... ¡pillar a éste en vuelo sí que sería una pasada!"

Y es que no todos los herrerillos son iguales. Aquí ves a otro individuo más apagado de colores.

Pero el que había llegado estaba en todo su esplendor. La cosa se pone interesante...

Ronda 1. Preenfoco un punto medio entre la ramita a la que viene y el árbol del que sale... contener respiración y disparar ráfaga. Ya te imaginas lo que viene, ¿no?

¡Desenfocado! No iba a ser tan fácil... 

"¡Pero serás #@&#*#$! Ahora se queda ahí, mirándome tan feliz... grrrr"

Pero un gorrión lo espantó antes de que pudiera terminar de comer... y volvió al árbol, con ganas de querer volar otra vez. ¿y si...?

Ronda 2. ¡Punto aleatorio enfocado, y el herrerillo parece que quiere venir!

Click, click... apenas dos fotos. "No te hagas ilusiones, no te hagas ilusiones..." me digo cuando le doy al botón de "ver imágenes"

"Uy va... pues sí, sí ha entrado...¡¡yuhuuu!!" ¡La alegría fue tremenda! 

Esta foto es una dosmilésima de segundo en la vida del herrerillo - ¡pero para mí esa dosmilésima es como toda una vida! Muchas veces verás fotos de pájaros en vuelo, pero el 99% están hechas con sensores de movimiento y flashes. Yo hasta ese 19 de diciembre pensaba que solo se podían hacer fotos decentes de esa manera, y apenas lo había intentado. ¡No cometas mi error! No hacen falta barreras de infrarrojos ni historias, solamente paciencia, un poco de suerte... ¡y ganas de captar la naturaleza al natural, sin artificios! 

11 septiembre 2014

Resumen 2014: ¡parte II!

Continúo con este resumen de lo mucho que está dando de sí este gran 2014. ¡Y lo que todavía le queda!

Este bonito verderón (Chloris chloris) había instalado su nido en este seto

Los herrerillos capuchinos nos visitan en el comedero en invierno, pero éste lo encontramos una mañana en la Casa de Campo. Tuvimos mucha suerte porque la luz, el ambiente y la distancia no tenían nada que envidiar a un hide: ¡y era 100% natural!

Esta garza imperial (Ardea purpurea) sobrevolaba las lagunas del Parque del Sureste al atardecer

El pequeño agateador común (Certhia brachydactyla) no para quieto un segundo, y lo podrás encontrar en los sotos de la Casa de Campo: ¡eso sí, verlo bien ya es otra historia! Siempre que me acerco, vuelan al siguiente árbol y se esconden del otro lado del tronco

Es en estos arroyos de la Casa de Campo donde bajan a beber las aves en verano, como este bonito gorrión común (Passer domesticus)


Lo que fue una sorpresa increíble fue ver que había otro visitante que quería bajar al arroyo. ¿Lo reconoces? ¡Sí, es un pollo de picogordo (Coccothraustes coccothraustes)! Yo estaba asombrado, qué suerte poder ver este animal en tan buenas condiciones, que rara vez se deja observar.

Los picogordos experimentan un gran cambio de plumaje según crecen, tanto que parecen especies distintas: menos mal que aquí posaron para la comparación. A la izquierda el pollo, y arriba a la derecha, un precioso macho adulto

También en la Casa de Campo abundan las rapaces, como este elegante cernícalo común (Falco tinnunculus)

Las rapaces nocturnas son por defecto, pues eso, nocturnas: ¡pero no era el caso con este mochuelo (Athene noctua)! Gritaba a pleno pulmón porque su vecino estaba también reclamando el territorio. 

Como tenía otros problemas de los que preocuparse, no le importó mi presencia, así que pude tomarme la libertad de recolocarme bajo el árbol para tener diferentes luces y fondos. Aquí ves un contraluz bastante extremo, pero resalta la silueta del mochuelo y le da un aspecto más "misterioso"

La primavera llegó a todas partes, y la familia de alcaudones reales (Lanius excubitor) que pudimos seguir el año pasado han conseguido sacar una nueva nidada de tres o cuatro pollitos. No os imagináis la alegría que me hizo verlos, no estábamos seguros de si andarían por la zona y de repente resulta que habían sacado adelante toda una generación

Por suerte ya han superado la etapa crítica de recién salidos del nido, pero todavía eran vulnerables... por eso cuando se encuentran pollos así no hay que quedarse mucho tiempo, solamente sacarles un par de fotos y alejarse

Pero lo más tranquilizador es que ya podían volar de unos arbustos a otros. Cada vez que dábamos un paseo por esa ladera siempre estaban por ahí revoloteando, pero cuando entró el verano desaparecieron como siempre hacen, me imagino que para irse a sus demás cazaderos: ojalá salgan adelante todos, desde luego se lo merecen

Pero los pollitos por excelencia de esta primavera han sido los de los carboneros (Parus major) que nos visitan en el comedero de casa. Pero no solo les ceban con la comida que les ponemos, no: este carbonero vio cómo un insectito volaba por los aires y no se lo pensó dos veces

¡El pobre bichito acabó sus días en la tripa del pollo de carbonero! 

Una preciosa escena... ¡que pude ver desde la ventana en plena ciudad de Madrid! Muchas veces no somos conscientes de la cantidad de biodiversidad que tenemos en nuestra propia casa

Y gracias al esfuerzo combinado de los dos padres carbonero, este pollito y sus hermanos sobrevivieron para independizarse

Los herrerillos también habían sacado un par de pollos que crecieron muy rápido

Pero lo más impresionante fue ver este momento que jamás olvidaré... estaba en la Casa de Campo observando a la familia de martines (Alcedo atthis), y estaba grabando unos vídeos cuando de repente me doy cuenta que no hay uno, ¡¡sino dos!! Le di a grabar y estaba tan sorprendido de lo que estaba viendo que tuve que reprimir reírme de la emoción: "no es posible, no es posible. ¡Un apareamiento de martines!" De hecho recuerdo que según volvía a casa comprobaba una y otra vez si el vídeo seguía ahí, era absurdo pero es que estaba que no me lo creía

Ver algo así en la naturaleza es un privilegio que raras veces ocurre, y que desde luego yo no contaba con presenciar, entre otras cosas por lo fugaces que son los apareamientos de estos animales: no más de 15 segundos y se acaba, por eso me sentía tan afortunado. ¡Y más raro aún es presenciar esto en plena Casa de Campo y en pleno junio, cuando ya han sacado nidadas antes!

Pero no fue el único momento emotivo que pude grabar en vídeo: una pareja de pitos verdes (Picus viridis) había criado a sus pollos en este agujero, y tuve la gran suerte de grabar un momento único: el padre (arriba a la izquierda) vino a cebar a los pollos, que asomaban la cabeza para pedir. Pero uno de ellos no había tenido suficiente y pedía más y más... ¡hasta que salió completamente del nido! Sus hermanos le empezaron a picar para que desalojara espacio, y el pollo trepó por el árbol para perseguir al padre en busca de más comida

Esta abubilla crió justo al lado de los pitos verdes en un antiguo agujero, pero eso ya es demasiado para esta entrada, espero dedicarle alguna en profundidad a ellas porque fue inolvidable

Bueno, a ellas y al verdadero señor de la Casa de Campo, el pico picapinos (Dendrocopos major). Esta es solo una de las miles de fotos que les he sacado, he podido seguir toda su vida desde que pusieron los huevos en su nido hasta el día en que los pollos salieron y se adueñaron de todo el pinar... ¡¡de verdad, me cambió por completo la manera en la que veo a estos animales!!

Y para cambiar de tercio, aquí os presento a un grillo-topo (Grillotalpa grillotalpa) que se intentaba esconder bajo tierra. Son animales que, como su nombre indica, tienen hábitos subterráneos de topo y unas palas para excavar profundas galerías

Mosca con colores de avispa que no he sabido identificar. Subiendo la velocidad de disparo a 1/8.000 segundos conseguí congelarla en vuelo: toda una joya en miniatura esta mosca

El mundo de las libélulas también es apasionante: esta es del género Orthetrum

Y ésta otra es la espectacular Anax imperator, la libélula emperador... estaba revoloteando en una charca como si quisiera poner los huevos, así que cogí un palo de por ahí, lo dejé en la superficie y...¡voilá! A los 10 segundos allí estaba, posando a 3m

Y para terminar, este brillante lagarto verdinegro (Lacerta schreiberi) que encontramos en las montañas asturianas

¡Menuda mirada! ¡Parece un velocirraptor, aunque dudo que esos tuvieran colores tan extravagantes como éste lagarto!

Y de momento nada más, ahora queda por ver qué más nos tiene preparado este 2014

07 julio 2014

El gran potencial del primillar de El Bercial

Visto lo bien que nos lo habíamos pasado en nuestra anterior visita a El Bercial, decidimos que había que repetir, así que una mañana más me preparé para un día de diversión en este sitio tan alucinante que es el Bercial. Nada más llegar allí, entré de nuevo a probar suerte en el hide del primillar, por lo que parecía era la mejor fecha para entrar... yo pensé que sería difícil tener más suerte que la última vez porque para mí había sido espectacular, pero allí que entré: ¡vaya si hubo suerte!

La anterior vez los machos de cernícalo primilla (Falco naumanni) tardaron unos 10 minutos en aparecer... ¡esta vez a los 10 segundos ya había dos en el tejado!

Apenas llevaba un minuto en el hide y la actividad era tremenda. Vuelos, aleteos, persecuciones, y ésta era la causa: ¡los primeros pollos ya habían salido del nido!

Y no paraban de ejercitar sus alas y pedir comida a los adultos que venían sin descanso al primillar

Pero el problema es que todavía quedaban pollos bajo las tejas (más pequeños que los que ya habían salido) que tenían que ser alimentados, y los padres tenían que (irónicamente) esquivar a sus pollos para llegar a sus pollos

El tejado estaba repleto de primillas, tanto que ya ni cabían...

... y entonces uno decidió que estaba harto de tanto ajetreo y se posó en la tronca fotogénica que tenían colocada al ladoy que tanto quería yo que usaran: ¡por fin! Ahora el escenario ya no eran las tejas sino un bonito tronco natural

¡Ésta es la imagen que siempre me imaginaba cada vez que miraba el posadero! Lástima que nunca tenía pájaro encima, pero ahora por fin sí... ¡vaya ráfagas le disparé a pesar de estar inmóvil el primilla, la verdad es que me pudo la emoción!

Y poniendo el zoom al mínimo se puede apreciar el paisaje único de El Bercial, con el río y sus árboles y las colinas y campos al fondo... todo ello con un cernícalo en primer plano, que es lo que hace especial al Bercial, jejeje

Viendo el color de los cernícalos y el de las tejas, parece que estuvieran evolucionados para vivir en estos tejados. ¡Aunque en realidad, los primillas llevan viviendo desde muchísimos años antes de fabricarse la primera teja! Pero desde luego les vino que ni pintado

¿Y antes de existir los tejados artificiales, dónde criaban los primillas? Eso me andaba preguntando yo, y resulta que aún hoy en día existen muchas colonias que anidan en riscos, cortados y roquedos. A veces pensamos que los humanos somos imprescindibles para la supervivencia de estas aves tan asociadas a los ambientes urbanos, pero hay que recordar que antes de expandirse los humanos ya había primillares: ¡y seguramente muchos más!

Yo seguía sorprendido de la cantidad de primillas que había, cada pocos minutos se posaba uno a menos de 4m y todo el rato estaban revoloteando, entrando y saliendo del tejado... menuda nube de cernícalos

Los padres no paraban un segundo, todo el rato yendo a los campos a cazar y volviendo con nuevas presas... ¡ñam ñam, éste bicho amarillo debe estar de lo más rico!, pensarían los pollos

El pequeño gorrión común (Passer domesticus), a pesar de ser común, es una de las aves más bonitas que pude ver, sobre todo ahora que están con su plumaje primaveral: este macho cantarín se posó justo al lado del hide

Entre tanto primilla, de repente veo de reojo una forma que se posa en el tejado y empieza a andar a saltitos... ¿será lo que creo que es? Apunto la cámara y ¡sí, lo es: una abubilla!

La abubilla (Upupa epops) parecía como en su casa en el tejado del primillar, deambulando de un lado a otro al lado de los primillas como si fuera una más desde siempre... aunque resulta que era la primera vez que alguien la veía ahí

Sigo sin estar seguro de qué haría en el tejado, pero supongo que estaría curioseando a ver qué era tanto ajetreo y ya de paso viendo si podía sacar algún resto de comida de los primillas y estorninos. Aquí la ves mirando atenta el nido de uno de los cernícalos

Y allí seguía, a unos 5 metros de mí y sin sospechar nada del hide: ¡vaya buena sorpresa inesperada!

Aunque en realidad, lo más impactante de la sesión fue justo al principio, cuando todavía estaba amaneciendo y el primilla que tenía el nido más cercano al hide vino a alimentar a sus pollos...

¡¡Tenía un ratoncillo recién cazado en el pico!! Debía haberlo encontrado en los campos de cultivo y lo sujetaba fuertemente en su potente pico

Tan fuerte que, al apretarle la cabeza al ratón, a éste le había salido el ojo de la órbita y lo tenía fuera... la verdad es que es muy chocante, pero al fin y al cabo es el drama de la naturaleza y es 100% natural. Es algo que se lleva repitiendo día tras día y nos recuerda que los cernícalos son auténticos depredadores implacables

Y por si eso fuera poco, un pollo volantón espantó al padre, y éste se fue y tardó unos 5 minutos en mi volver. ¡Para mi horror, cuando volvió ya había degollado al ratón! Era impactante, pero me decía a mí mismo que esa carne iba a alimentar a unos pollitos de cernícalo primilla que sin esas comidas no sobrevivirían

Ahora sí, el macho consiguió llegar a su nido y dejar el pobre ratón que ya por fin sería devorado por los pollitos... 

Y con esta dura pero natural escena termino la entrada, ¡sin duda fue una mañana de lo más productiva! ¡La primavera va avanzando y los primillas parece que están teniendo éxito en sacar adelante toda una nueva generación de comedores de ratones!