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02 abril 2015

2014: Un año para el recuerdo...

Como ya habéis visto, en agosto de 2014 hicimos el viaje a Botswana (ver entradas anteriores), pero desde entonces no he estado parado en absoluto. ¡Han sido unos meses tremendos! Y he aquí una pequeña muestra:

El mejor lugar para ver animales es seguramente el PN de Monfragüe, en Cáceres. Aquí ves a una cierva (Cervus elaphus) al atardecer en una escena idílica. Como bien sabes, si fueras un cazador, podrías descerrajarle cuatro tiros a esta cierva y acabar con su vida. Por diversión. ¿Demencial, a qué sí? No para estos desalmados. Ayúdanos firmando esta petición: https://www.change.org/p/prohibicion-de-la-caza-en-espa%C3%B1a

El castillo de Monfragüe es como una gran sala de cine, en la cual te sientas tan feliz y ves a las decenas de buitres leonados (Gyps fulvus) volando a tu nivel. ¡Fotográficamente, es una maravilla!

El buitre negro (Aegypius monachus) también sobrevuela la dehesa, y el castillo ofrece un punto de vista único

Una nueva sorpresa en Monfragüe: ¡un zorrito (Vulpes vulpes) al atardecer! Pero tenía "truco"... había un grupo de personas echándole comida para que se acercara...

...y por supuesto, ésto supone un dilema ético. No cabe duda que es desagradable ver un pobre zorro salvaje comiendo mortadela. Es también desagradable ver cómo la gente le echaba la comida, lo miraban un rato y se iban satisfechos una vez habían hecho las fotos, sin ninguna curiosidad. 
Pero un comportamiento extraño estaba teniendo lugar: una vez se fue la gente, el zorro cogía un bocado de comida y se lo llevaba. Al minuto, volvía, cogía más y se iba. Y así una y otra vez. ¿Qué estaba haciendo?

¡Estaba enterrándola para el futuro! El zorro nos estaba demostrando que seguía siendo un animal salvaje. En Monfragüe no siempre hay gente dando comida ni mucho menos, por lo que este zorro lo ve como una oportunidad más, y se guardaba comida para cuando no hubiera nadie. La inmensa mayoría de su dieta es la del resto de zorros, y era él quien tenía el control de la situación, no al revés. Por lo tanto, creo que alimentar a estos animales puede ser a veces peligroso para ellos y desde luego de muy mal gusto, ¡pero nada comparable con la caza!

Una de las presas naturales del zorro, el conejo (Oryctolagus cuniculus), me dejó acercar mucho en la Casa de Campo

Otro de los grandes parques nacionales es el de Daimiel, y allí fui con mi buen amigo Rafa. Fue un dia invernal magnífico, y pudimos fotografiar un montón de aves como este flamenco (Phoenicopterus ruber) en la cercana laguna de Navaseca

También allí vimos al tímido y cada vez más escaso escribano palustre (Emberiza schoeniclus), con un color que le viene que ni pintado para ese carrizal

Navaseca es famosa por sus calamones (Porphyrio porphyrio) y no decepcionó

En el centro de interpretación del parque había una laguna cercada donde tenían algunas aves "en proceso de aclimatación". Me imagino que sería para liberarlos después, o eso espero. Desde luego ver a los patos como este tarro blanco (Tadorna tadorna) a esa distancia fue genial

También había porrones moñudos (Aythya fuligula), sin duda una de las aves acuáticas más hermosas

Y hasta porrones pardos (Aythya niroca). En Navaseca pudimos observar un par de ellos salvajes, aunque claro, en la otra punta de la laguna, para no perder la costumbre

Esta bonita focha (Fulica atra) sí que es salvaje (y tanto, qué tímida era), y pude pillarla escondido entre los carrizos de un sitio muy especial: el Soto de las Juntas, en el Parque del Sureste de Madrid

¿Y cómo no va a haber fochas en un sitio así? Aquí ves una muestra del paisaje de la laguna del Soto, uno de los mejores lugares de Madrid para la fotografía de fauna

Los somormujos (Podiceps cristatus) necesitan darse un buen remojón de vez en cuando. A éste lo pillé con mi gran amigo Roberto mientras esperábamos al martín pescador. Por supuesto, fotografiamos de todo... ¡menos al martín!

Los porrones europeos (Aythya ferina) pasan todo el año por la laguna. Nunca es fácil pillarlos de cerca, pero cuando lo consigues te das cuenta de lo bonitos que son

Uno de mis bichos preferidos: el zampullín cuellinegro (Podiceps nigricollis) en plumaje nupcial. Un animal alienígena, directamente, fijaros qué ojo, qué plumas... lo tiene todo

El Soto es un lugar mágico gracias a sus abundantes calamones. Este magnífico animal estuvo a punto de desparecer de gran parte de la península hace unas décadas, y hoy podemos disfrutar de ellos al lado de la ciudad de Madrid

Está siendo el año de los calamones. Aquí ves a uno completamente a ras de agua, siempre es un reto conseguir estos ángulos pero el resultado es mucho más agradable

También crían allí las aguerridas cigüeñas. En el Metro de Rivas Vaciamadrid tienen los nidos en las torres del andén, y claro, aquello es un show. Más de un tren habré dejado pasar con tal de seguir sacando fotos de éstas maravillas

Pudimos disfrutar de la presencia de dos perdices rojas (Alectoris rufa) en una mañana nublada de invierno

No hay mejor sitio para fotografiar las urracas (Pica pica) que mi zona de campeo habitual, ¡la Casa de Campo! 

Y es que este sitio me tiene alucinado. Éste ha sido el invierno de las abubillas (Upupa epops)

Las abubillas por defecto son estivales, pero sorprendentemente algunas se han quedado a pasar el invierno. ¡Y vaya oportunidades fotográficas me han dado! A ver si termino un "documental" que estoy preparando y puedo enseñároslas en todo su esplendor
(Nota: ¡ya he terminado el documental! Podéis ver la primera parte en youtube aquí)

Los pequeños pajarillos habitan cada rincón de la Casa de Campo. ¡Pillar al herrerillo (Parus caeruleus) en pleno vuelo no fue fácil!

Pero la estrella de los pajarines tiene que ser el trepador azul (Sitta europaea)

Fieros como ellos solos, no toleran que ningún otro ave les intente quitar la comida. ¡Cómo chillan!

Un charquito de lluvia me permitió hacer esta curiosa imagen con el reflejo del tronquito.

Y quiero despedir esta entrada con la absoluta joya del arroyo: ¡el martín pescador (Alcedo atthis)!
Y es que esta siendo una primavera apoteósica en cuanto a martines se refiere, jejeje. ¡Cómo me lo estoy pasando!

En breve pondré una monográfica de los martines de la Casa de Campo, y es que dan para escribir un libro... ¡o más bien varios!

16 marzo 2014

Búhos, zampullines y pájaros moscones en el Sureste de Madrid

Desde la vuelta de Botswana he podido disfrutar uno de los mejores inviernos ornitológicos de mi vida, y sin duda uno de los sitios que más feliz me ha hecho es el Parque del Sureste, en Madrid. Este ecosistema de lagunas y cortados tan poco conocido alberga una tremenda cantidad de vida: ¡en ningún otro lugar he visto búhos, pájaros moscones, zampullines... tan cerca como aquí!

Hace ya unos cuantos meses, fuimos a estas lagunas en busca del pájaro moscón, pero ni rastro... sin embargo, hace unas semanas estaba con mi buen amigo Roberto dando una vuelta por ahí, y de repente:

 ¡El canto del pájaro moscón (Remiz pendulinus)! Sabíamos que andaban por allí, pero están tan camuflados entre el carrizo que apenas se les ve: solo un antifaz negro entre las eneas
 Entonces los empezamos a ver mejor: resulta que estaban cogiendo la pelusilla de las eneas. No me lo podía creer, por fin estaba viendo mis primeros pájaros moscones
 Uno de ellos estaba cantando a todo volumen, y poco a poco se iba acercando
 Hasta que de repente echó a volar... ¡hacia nosotros!
¡Bum! Pájaro moscón justo delante, sin ramas de por medio, cerquita, posando sin que las eneas le tapen... todo lo que podría haber querido, pero... ¡hay que ver lo que cuesta contener los nervios! Por suerte disparé una ráfaga y al menos una salió bien. En 5 minutos había pasado de no haber visto nunca uno, a tener esta foto: vaya alegría

En una pequeña lagunita muy poco profunda de las muchísimas que hay en el Parque, encontramos unos zampullines cuellinegros muy muy cerca: estábamos en racha

 Los zampullines cuellinegros (Podiceps nigricollis) todavía estaban en plumaje de invierno, con tonos grises y blancos... ¡aunque su ojo está tan rojo como siempre!

Estaban tan cerca los zampullines que hace un par de semanas, decidimos volver a probar suerte a la misma lagunita:

 ¡Allí seguían! Pero lo mejor es que en esas semanas habían mudado el plumaje y ya estaban en primaveral 

No les importó lo más mínimo nuestra presencia: sacamos las cámaras a todo correr y nos pusimos a hacer fotos, pero ellos seguían a lo suyo
 De hecho, uno de ellos hasta se acercaba hacia donde estábamos: ¡qué de fotos le hicimos! 
 Estuvimos unos 10 minutos con ellos y fue increíble: éste parecía que se quería salir del agua y venirse con nosotros de lo mucho que se acercaba
Como puedes ver en esta foto en la que están los dos, uno había mudado ya mientras que el otro (el hiper-confiado) todavía estaba cambiando la pluma
Y entre tanto zampullín, oigo que me dice Roberto: "¡El somormujo, el somormujo!". Así era, acababa de entrar el espectacular somormujo lavanco (Podiceps cristatus). Nunca había tenido uno tan cerca, y fue toda una impresión: sus colores rojizos quedaban genial con el reflejo ocre del agua por el carrizal
Los dos nos quedamos sorprendidos de lo grande que parecía comparado con los zampullines
Otro habitante de estas lagunitas que tenemos muchas ganas de pillar mejor es el increíble calamón común (Porphyrio porphyrio). El problema es que siempre están escondidos entre las cañas: aunque como bien sabe este, ¡para encontrar un rico carrizo hace falta nadar!
Y una vez llega a su destino, la comida está lista: aquí le ves merendándose una verde raíz con esos tremendos dedos

Vista la abundancia de aves que hay por allí, habrá que volver más veces...
Pero lo que de verdad fue un sueño hecho realidad fue encontrar al mayor depredador del Parque del Sureste. Habíamos ido un amanecer a unos cortados donde sabíamos que había búhos con mi gran amigo Rafa, y acabábamos de empezar la excursión cuando él me dijo: "mira qué repisa tan buena para que se posara un búho". Yo pensé "Jeje, y tanto, ¡sólo le falta el búho!" Entonces miramos con los prismáticos y dijimos a la vez: "¡¡UN BÚHO!!
 Así era: casi me muero del susto, me quité rápidamente la mochila para sacar la cámara antes de que se espantara: pero ni mucho menos, ¡el bicho estaba tan tranquilo! Era increíble ver a este animal tan cerquita: mucho más de lo que podría haber esperado
Y el búho real (Bubo bubo) seguía descansando en su roca, preguntándose qué les pasaría a los pelmas que estaban debajo con la cámara 
 Y de repente, miro con los prismáticos y veo que se inclina hacia delante y se deja caer. Abre las alas y empieza a volar hacia nosotros: una imagen que, aún a día de hoy, tengo grabada en la mente. Le hice unas fotos casi sin mirar: ¡estaba volando justo a nuestro lado! Al cabo de unos 20m detrás de nosotros se posó en otras rocas
¡Como para encontrarlo! Desde luego se camufla a la perfección, a ver si lo veis... 
Por suerte nos acercamos un poco y allí estaba, tan precioso como siempre

Y al cabo de unos minutos echó a volar otra vez en busca de un posadero más tranquilo: entonces, me puse a ver las fotos rápidamente a ver si había quedado algo del primer vuelo...
"¡Wow! ¡Anda, si lo he pillado y todo!" Yo estaba de lo más contento, tenía una foto de un búho real salvaje en pleno vuelo. Fue una lástima que estaba algo movida y borrosa, pero el búho lo compensaba con creces... sigo retrocediendo en la secuencia del vuelo y:
Ay dios... ¡no me lo podía creer! De pura casualidad, había congelado al búho, perfectamente enfocado y con el fondo de los cortados donde vive... una de las fotos que más me gusta de mi vida: ¡no cabía en mí de felicidad!

Hemos vuelto más veces al búho, pero nunca con la misma suerte: ¡habrá que seguir intentándolo! 
Y todo esto muy cerquita de Madrid: a veces no valoramos lo que más cerca tenemos

PD: Podéis ver en el blog de Roberto una entrada que hizo sobre el día de los zampullines, además de un sorpresón que se encontró él esa misma tarde, no tiene desperdicio: http://lincesyotrosanimales.blogspot.com.es/2014/03/una-gran-manana-y-una-tarde-extrana.html