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21 febrero 2014

¡Abejarucos africanos! El abejaruco de frente blanca

En esta segunda parte de los monográficos abejaruquiles voy a poner algunas fotos de otro de los que pudimos ver (aunque se resistió muchísimo): el abejaruco de frente blanca.

Chobe Riverfront, Serondela
 Este es el hábitat donde esperábamos ver al abejaruco, las llanuras del río Chobe, donde hay algunas colonias y es relativamente fácil de ver... ¡no vimos ni uno!


Zambezi River, Zimbabwe
 Cuando salimos de Botswana para entrar en Zimbabwe, ya los daba por perdidos... y sin embargo fue aquí, en las orillas del río Zambezi, donde pude disfrutar por primera vez en mi vida de este increíble animal


Zambezi River, Zimbabwe - Merops bullockoides colony
Esta es la orilla del Zambezi (el guía nos dijo que era la zona de la isla de Kalunda) donde estaba asentada una colonia de unas cuantas parejas de abejaruco de frente blanca: ¡cuando pasamos por delante y los vi posados en los arbustos, no me lo podía creer! Por fin los habíamos encontrado. La orilla opuesta ya es el país de Zambia


Merops bullockoides - Kalunda Island area, Zambezi River
La primera visión que tuvimos del abejaruco de frente blanca (Merops bullockoides): ¡todo un shock! Esta preciosa ave es en realidad mucho más de lo que aparenta: una de las más estudiadas y sorprendentes: tienen uno de los sistemas sociales más complejos de todas las aves


Merops bullockoides - Kalunda Island area, Zambezi River




Anidan en colonias (que suelen cambiar frecuentemente)  de un promedio de más de 100 parejas, y se ha comprobado que reconocen a su pareja, familiares, amigos... los grupos de familias son de hasta 17, y puede llegar a haber individuos de 4 generaciones distintas... pero lo más llamativo es que el 60% de las parejas tienen ayudantes





Merops bullockoides - Kalunda Island area, Zambezi River





La cría colonial con ayudantes no es rara en las aves, pero lo que verdaderamente caracteriza a los abejarucos de frente blanca es el porqué hay ayudantes: en otras aves suelen ser pollos que todavía no pueden tener su propia familia y ayudan a padres, tíos... ¡Sin embargo, muchos ayudantes de frente blanca son adultos! Ellos mismos podrían tener pollos, pero deciden sacrificarse para ayudar a sus familiares
Merops bullockoides - Kalunda Island area, Zambezi River











Gracias a ayudar de forma altruista a su familia, consiguen aumentar el éxito reproductivo y por lo tanto, perpetuar sus genes, que es en realidad el fin de la reproducción. 
Y los abejarucos de frente blanca no son los primeros en convertirse en un referente de inteligencia en aves: el abejaruco esmeralda (Merops orientallis) es el único animal aparte de los grandes simios que ha demostrado ser capaz de extrapolar lo que ven otros: si ve un depredador, puede pensar qué es lo que está viendo el depredador: ¡la base de la empatía! Desde luego los abejarucos son mucho más de lo que creemos



Merops bullockoides - Kalunda Island area, Zambezi River
Nuestro racismo zoológico nos hace discriminar a los "animales menores" como las aves, al pensar que no tienen la complejidad de los humanos: pues bien, ¡ya podríamos aprender de los abejarucos! Estoy seguro de que estas aves tienen unos profundos sentimientos de amistad, empatía y cariño mucho más desarrollados de lo que se cree



Merops bullockoides - Kalunda Island area, Zambezi River






Además ayudan a mantener la biodiversidad excavando sus túneles. Al remover la tierra para cavar las galerías, permiten que florezcan una gran cantidad de organismos







Merops bullockoides - Kalunda Island area, Zambezi River
Pueden llegar a vivir hasta 7 años, y (por desgracia) son a veces capturados para mantenerlos en cautividad... estoy seguro de que se disfruta mucho más viéndolos libres en su medio que atrapados en una jaula: esperemos que la gente se de cuenta de lo cruel que es. Además, debe ser complicado alimentarles: ¡estando salvajes, hacen 300 sesiones de caza al día!



Merops bullockoides - Kalunda Island area
Y desde luego que son eficaces: aquí puedes ver todas las capturas que hicieron en los 10 minutos que estuvimos viéndolos: ¡tenían de todo!


Merops bullockoides - Kalunda Island area





En un momento vi que uno se dejaba caer hacia el río... ¡y para mi sorpresa, se daba una pequeña zambullida! Salía y volvía a repetir la maniobra: no tenía ni idea de por qué sería... Mirando información he descubierto que la forma que tienen de bañarse y limpiarse las plumas







Todas estas fotos eran algo lejillos y con mala luz: era genial para ser la primera vez que los veía, pero les faltaba algo... y entonces uno se posó en el posadero perfecto, con la luz perfecta y un bonito fondo suave: ¡qué más podía querer! 


Merops bullockoides - Kalunda Island area, Zambezi River











¡Era increíble! Ahora sí que podía disfrutar de todo su colorido y su belleza como abejaruco que es... ¡en mi opinión, a la foto no le falta de nada! Como fan de los abejarucos, esto es un privilegio como ningún otro. ¡Arghh, es que son preciosos!













Merops bullockoides - Kalunda Island area, Zambezi River












Y ahí se quedó nuestra colonia de abejarucos de frente blanca... ¡sólo habían sido 10 minutillos, pero seguro que tardaré mucho en olvidarlos!












Esto es todo por ahora... entre el de cola de golondrina y éste yo estaba que no me lo creía, pero todavía nos quedaban muchas más alegrías abejaruquiles... Más en el próximo post

07 febrero 2014

Zimbabwe: ¡No solo en Botswana hay aves!

Nada es para siempre siempre, y ya había llegado el final de nuestra aventura en Botswana... ¡Qué lástima sentíamos todos! Después de hacer un magnífico game-drive de mañana en el Chobe, salimos del Parque para dirigirnos a Kasane y cruzar la frontera... ¡para entrar en Zimbabwe! 
Adiós a las pistas de tierra y hola de nuevo al asfalto: aquí ves a un rebaño de antílopes damaliscos nada más salir del Parque, cruzando la carretera como si tal cosa
 Entre lágrimas nos despedimos de parte del grupo que se quedaba en Botswana para volver a Maun, nosotros entramos en Zimbabwe y fuimos a la ciudad de Victoria Falls, donde pasaríamos la última noche de nuestro viaje... ¡y desde el balcón del hotel, esta joya!
Otro cálao nuevo, el cálao coronado (Tockus alboterminatus) , uno que ni sabía que existía hasta mirarlo en la guía... se parece mucho al cálao de Bradfield, que es muy tímido y discreto... éste, por el contrario, estaba tan contento en un arbolito del jardín: ¡vaya sesión de fotos le hice en un momento!
 Echó a volar y pensé que lo había perdido... pero lo que hizo fue bajar al suelo a comerse esta especie de frutos que encontraba
Desde aquí apenas me veía por el ángulo, así que el pobre cada vez que oía un disparo de la cámara miraba a todos lados buscando ese extraño sonido: gracias a esa postura que puso puedes ver el encaje de su pico que parece una sierra
 A la mañana siguiente, nuestra última mañana en África, fuimos a acabar por todo lo alto el safari: las Cataratas Victoria. Ya estábamos allí al amanecer, y me impresionó mucho el exuberante bosque tropical que se forma gracias a la humedad de las cataratas
 Pero como era la estación seca, la parte más externa del bosque se había secado: ¡así que el fondo le iba perfecto a este bengalí de Jameson (Lagonosticta rhodopareia)!
 Estaba lleno de pajarillos: ¡este apalis de pecho amarillo (Apalis flavida) no paraba quieto un segundo!
Pero seguramente el más extraño es el barbet acollarado (Lybius torquatus). Resulta que los barbets están muy relacionados (y a veces se incluyen en la familia) con Ramphastidae: ¡es decir, los tucanes!
Pero si el bosque era impresionante, esto era sin palabras, de verdad. Jamás había sentido nada parecido a acercarse al cañón de las Cataratas Victoria. Apenas había amanecido, y por eso no se veía casi nada. Según llegábamos, decidí cerrar los ojos, acercarme y abrirlos una vez delante...
 Ya te lo puedes imaginar... indescriptible. El ruido, la altura, la humedad: meses después lo pienso y me sigo sobrecogiendo
¡Y esto es la estación seca! Verlo en la época de lluvias debe ser algo ya de otro mundo... ¡Desde luego, es una de las 7 maravillas del mundo por algo!
Y las cataratas no solo tenían agua: también había una diversidad de aves al nivel de su geología: los cálaos trompeteros (Ceratogymna bucinator) volaban por la garganta de la cascada bajo la "lluvia" del río
Y quiero acabar esta serie de entradas sobre Botswana y Zimbabwe con un avistamiento inolvidable que tuvimos en un mirador de las Devil´s Catarct (la Catarata del Diablo), a la izquierda de la imagen
¡¡Un turaco de Schalow (Tauraco schalowi)!! Al principio estaba oculto entre las hojas y no se le veía bien, pero desde luego el shock fue tremendo. Siempre había visto los turacos en las guías de aves, y pensaba: "quién viera uno...".
¡El blanco del fondo no es otra cosa que la catarata! 
Y entonces saltó y se posó en una ventanita natural del árbol, con la luz del amanecer perfilándolo y la cascada al fondo. ¡No daba crédito! 
Vaya sensación poder despedir así estos inolvidables 10 días... no me canso de hacer zoom para ver cada detalle de esta esquiva y tímida ave forestal
¡Y tan pronto como había llegado, dio un saltito y se perdió en el bosque!
No lo volví a ver...

¡Y colorín colorado, este safari se ha acabado! Ese mismo día cogimos el avión que nos llevaría de vuelta a Madrid... irse fue verdaderamente doloroso: aunque cuando vas a África, te gusta tanto que ya empiezas a planear tu siguiente viaje, jejeje. Ojalá algún año pueda repetir esta experiencia que todo el mundo debería vivir alguna vez en la vida. 
Pero si te has fijado, notarás que en todas estas entradas de Botswana falta algo... ¡he dejado lo mejor para el final! 
Más en el siguiente post...