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30 julio 2014

Nuevo vídeo: "El Bercial, un lugar salvaje"

Hago una breve entrada para comentaros que ya podéis ver en Youtube un vídeo que he estado editando con tomas de las aves que he podido ver en mis visitas a El Bercial. La verdad es que cada vez me atrae más el tema del vídeo, ha sido muy divertido hacerlo y el resultado final (al menos para mí) es más entretenido que solamente fotos estáticas. Aparecen tomas de los primillas, martines, abejarucos y muchos más.
Aquí teneis el enlace para verlo: https://www.youtube.com/watch?v=YF_qeu0OPqc



Y aquí pongo algunas fotos hechas durante el "rodaje":

Rabilargo (Cyanopica cyanus cooki)



Cernícalo primilla (Falco naumanni)

Abejaruco (Merops apiaster)

Martín pescador (Alcedo atthis)

¡Entre las fotos y el vídeo, el Bercial está siendo toda una mina para mí!

07 julio 2014

El gran potencial del primillar de El Bercial

Visto lo bien que nos lo habíamos pasado en nuestra anterior visita a El Bercial, decidimos que había que repetir, así que una mañana más me preparé para un día de diversión en este sitio tan alucinante que es el Bercial. Nada más llegar allí, entré de nuevo a probar suerte en el hide del primillar, por lo que parecía era la mejor fecha para entrar... yo pensé que sería difícil tener más suerte que la última vez porque para mí había sido espectacular, pero allí que entré: ¡vaya si hubo suerte!

La anterior vez los machos de cernícalo primilla (Falco naumanni) tardaron unos 10 minutos en aparecer... ¡esta vez a los 10 segundos ya había dos en el tejado!

Apenas llevaba un minuto en el hide y la actividad era tremenda. Vuelos, aleteos, persecuciones, y ésta era la causa: ¡los primeros pollos ya habían salido del nido!

Y no paraban de ejercitar sus alas y pedir comida a los adultos que venían sin descanso al primillar

Pero el problema es que todavía quedaban pollos bajo las tejas (más pequeños que los que ya habían salido) que tenían que ser alimentados, y los padres tenían que (irónicamente) esquivar a sus pollos para llegar a sus pollos

El tejado estaba repleto de primillas, tanto que ya ni cabían...

... y entonces uno decidió que estaba harto de tanto ajetreo y se posó en la tronca fotogénica que tenían colocada al ladoy que tanto quería yo que usaran: ¡por fin! Ahora el escenario ya no eran las tejas sino un bonito tronco natural

¡Ésta es la imagen que siempre me imaginaba cada vez que miraba el posadero! Lástima que nunca tenía pájaro encima, pero ahora por fin sí... ¡vaya ráfagas le disparé a pesar de estar inmóvil el primilla, la verdad es que me pudo la emoción!

Y poniendo el zoom al mínimo se puede apreciar el paisaje único de El Bercial, con el río y sus árboles y las colinas y campos al fondo... todo ello con un cernícalo en primer plano, que es lo que hace especial al Bercial, jejeje

Viendo el color de los cernícalos y el de las tejas, parece que estuvieran evolucionados para vivir en estos tejados. ¡Aunque en realidad, los primillas llevan viviendo desde muchísimos años antes de fabricarse la primera teja! Pero desde luego les vino que ni pintado

¿Y antes de existir los tejados artificiales, dónde criaban los primillas? Eso me andaba preguntando yo, y resulta que aún hoy en día existen muchas colonias que anidan en riscos, cortados y roquedos. A veces pensamos que los humanos somos imprescindibles para la supervivencia de estas aves tan asociadas a los ambientes urbanos, pero hay que recordar que antes de expandirse los humanos ya había primillares: ¡y seguramente muchos más!

Yo seguía sorprendido de la cantidad de primillas que había, cada pocos minutos se posaba uno a menos de 4m y todo el rato estaban revoloteando, entrando y saliendo del tejado... menuda nube de cernícalos

Los padres no paraban un segundo, todo el rato yendo a los campos a cazar y volviendo con nuevas presas... ¡ñam ñam, éste bicho amarillo debe estar de lo más rico!, pensarían los pollos

El pequeño gorrión común (Passer domesticus), a pesar de ser común, es una de las aves más bonitas que pude ver, sobre todo ahora que están con su plumaje primaveral: este macho cantarín se posó justo al lado del hide

Entre tanto primilla, de repente veo de reojo una forma que se posa en el tejado y empieza a andar a saltitos... ¿será lo que creo que es? Apunto la cámara y ¡sí, lo es: una abubilla!

La abubilla (Upupa epops) parecía como en su casa en el tejado del primillar, deambulando de un lado a otro al lado de los primillas como si fuera una más desde siempre... aunque resulta que era la primera vez que alguien la veía ahí

Sigo sin estar seguro de qué haría en el tejado, pero supongo que estaría curioseando a ver qué era tanto ajetreo y ya de paso viendo si podía sacar algún resto de comida de los primillas y estorninos. Aquí la ves mirando atenta el nido de uno de los cernícalos

Y allí seguía, a unos 5 metros de mí y sin sospechar nada del hide: ¡vaya buena sorpresa inesperada!

Aunque en realidad, lo más impactante de la sesión fue justo al principio, cuando todavía estaba amaneciendo y el primilla que tenía el nido más cercano al hide vino a alimentar a sus pollos...

¡¡Tenía un ratoncillo recién cazado en el pico!! Debía haberlo encontrado en los campos de cultivo y lo sujetaba fuertemente en su potente pico

Tan fuerte que, al apretarle la cabeza al ratón, a éste le había salido el ojo de la órbita y lo tenía fuera... la verdad es que es muy chocante, pero al fin y al cabo es el drama de la naturaleza y es 100% natural. Es algo que se lleva repitiendo día tras día y nos recuerda que los cernícalos son auténticos depredadores implacables

Y por si eso fuera poco, un pollo volantón espantó al padre, y éste se fue y tardó unos 5 minutos en mi volver. ¡Para mi horror, cuando volvió ya había degollado al ratón! Era impactante, pero me decía a mí mismo que esa carne iba a alimentar a unos pollitos de cernícalo primilla que sin esas comidas no sobrevivirían

Ahora sí, el macho consiguió llegar a su nido y dejar el pobre ratón que ya por fin sería devorado por los pollitos... 

Y con esta dura pero natural escena termino la entrada, ¡sin duda fue una mañana de lo más productiva! ¡La primavera va avanzando y los primillas parece que están teniendo éxito en sacar adelante toda una nueva generación de comedores de ratones!

25 mayo 2014

Una mañana en el hide del primillar

Era sábado y por fin había llegado el día que tanto había esperado, esa mañana íbamos a salir de Madrid en dirección a Toledo a un lugar llamado El Bercial, un centro de turismo ornitológico que se ubica en una gran finca dedicada a la observación y fotografía de aves. Todavía era muy temprano cuando llegamos al lugar (un paisaje precioso, con arroyos y dehesas mediterráneas) y empezó la diversión. El primer lugar que me tocaba visitar era un hide para cernícalo primilla, una pequeña caseta ubicada justo al lado de un caserón abandonado donde cría una colonia de estos animales: ¡diversión garantizada! Fue entrar, cerrar la puerta, poner el trípode con la cámara y ¡Zas! Premio:

Se trataba de una hembra de cernícalo primilla (Falco naumanni), que estaba posada en el tejado del caserón a apenas 5m de mí... la verdad es que mi primera reacción instintiva fue quedarme inmóvil no se fuera a espantar, pero por suerte el cristal que nos separaba era un cristal espía, es decir que yo lo veía como un cristal transparente pero desde fuera sólo se ve un espejo

Desde luego que la técnica funcionaba: ¡no tenían ni idea de que yo estaba ahí dentro! Me puse manos a la obra a preparar los objetivos, ajustar el trípode, etc... al principio sólo vi estas dos hembras...

 ... y cuando se metieron bajo las tejas a incubar, hubo un rato en el que no había ningún primilla en la zona. Lejos de desanimarse, estos momentos son ideales para centrarse en otros vecinos del primillar. Ésta tórtola turca (Streptopelia deaocto) se adueñó del posadero más fotogénico

Los gorriones comunes (Passer domesticus) pueden parecer poca cosa por lo habituales que son, pero nada más lejos de la realidad: toda una belleza, ¡y ahora que tienen el plumaje nupcial están de libro! Este macho posó en una teja a apenas 2 metros, estirando el cuello y con la luz dándole de lleno en la gorguera negra


Aunque los verdaderos cantarines del caserón eran los estorninos (Sturnus unicolor), que se desgañitaban al amanecer... entre su plumaje desaliñado y el viento que hacía esa mañana, daba una imagen de lo más curiosa

Pero el primillar no se detenía, y a los cinco minutos de esconderse las hembras, aparecieron más cernícalos: ¡pero esta vez era un macho! El primero en posarse estaba en el otro extremo del tejado, un pelín lejos...

... y de repente veo como viene otro volando y se posa justo al lado del hide, a unos 4 metros. Menudo susto, ¡no me lo esperaba tan cerca! Es cuando ves a los animales a esta distancia que verdaderamente los disfrutas, cuando puedes apreciar todos los detalles del animal: las fosas nasales, las plumitas moteadas del pecho, los párpados amarillos, etc. 

La actividad seguía aumentando, y ahora había llegado otro primilla que se cernía sobre el tejado: el viento le frenaba y estuvo unos segundos flotando en el aire, tiempo justo para sacarle una ráfaga en vuelo

Fue hacer la ráfaga del vuelo, mirar otra vez al que estaba cerquísima y ver que se había bajado al tejado: ahora sí que estaba precioso, hay que ver qué pose tan elegante adoptó. En inglés el primilla se llama "lesser kestrel", "cernícalo menor". Sin embargo, viéndolo así de cerca, no parece pequeño en absoluto

De repente veo como otro macho llega a la colonia y se empieza a cernir justo delante: ráfaga al canto, cruzar los dedos porque haya quedado enfocado y... ¡bieeen! Esta vez hubo suerte

Los estorninos y gorriones también seguían de lo más activos: éste se posó en un bonito posadero y se puso a aletear y a chillar con todas sus fuerzas

Los gorriones también están en plena fase reproductiva, de hecho dos llegaron a aparearse justo delante del hide. Como ves, la actividad era constante entre unas cosas y otras

Aquí ves cómo de concurrido está el tejado, en el Bercial cada espacio se aprovecha... a diferencia del cernícalo común, el primilla no se queda en Europa todo el año, sino que pasa el invierno en África... ¡aunque estos fueron tan tempraneros que en febrero ya habían llegado!

Como buenos depredadores, son muy inteligentes: ya que una parte importante de su dieta son los insectos, en algunos lugares han aprendido una nueva técnica de caza: la luz artificial. Cuando se hace de noche, no todos los cernícalos se van a dormir, sino que algunos han descubierto que alrededor de las farolas y focos se forma una enorme nube de insectos: ¡así que allí que van!

Este macho se preparaba para entrar en su nido, y es que según avanzaba la mañana iban trayendo más y más cebas a las hembras que estaban incubando bajo las tejas

Un ejemplo lo pude ver cuando un macho se posó justo al ladito del hide, en el borde del tejado...

-¡Kiaak!- Una llamada al interior de la teja y...

¡Tará! Allá que emerge la hembra, posando genial para la foto de retrato familiar: ideal para comprobar el dimorfismo sexual de los cernícalos

Uno de los problemas que les trae criar bajo tejas es que son susceptibles a los ataques de unos vecinos de tejado: las grajillas. Estos córvidos son muy inteligentes y pueden llegar a causar un gran problema a los cernícalos. La competencia de estas dos aves hace que las grajillas se pongan en la entrada de la teja cuando viene el primilla con comida para los pollos, de tal manera que el cernícalo tiene que esperar a que se aparte la grajilla... ¡o arriesgarse a que le quite la comida del pico! Afortunadamente en muchos lugares la cría de la grajilla ya ha terminado para cuando están los primillas, y la competencia disminuye

 Uno de los momentos más especiales de la mañana fue cuando este macho volvió al primillar con una presa muy especial: ¡una musaraña!

Menuda escena, desde luego los primillas son unos cazadores implacables: aquí le ves sujetando su siniestro trofeo justo antes de llevarlo a la hembra

 Y para terminar la mañana a lo grande, una última ceba espectacular... ¡llegó un macho con una escolopendra recién cazada!

Y se la dio a la hembra, que estuvo un buen rato sujetándola en el pico: ¡no me lo podía creer! 

Y al final la pareja posó de lujo en las tejas de El Bercial, a una distancia ideal y con una bonita luz matinal: ¡el final ideal de una sesión ideal!

Y esto fue solo el primero de los hides de ese día: todavía teníamos muchas horas por delante ¡y había que aprovecharlas! Más en la próxima entrada...