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07 junio 2014

Más habitantes de El Bercial

Continuaba la mañana en la finca ornitológica de El Bercial, y el siguiente lugar al que fuimos fue un cómodo hide situado en un bebedero-comedero en plena dehesa... ¡nada más cerrar la puerta, ya estaban los primeros rabilargos!

La mañana estaba ya bastante avanzada y por eso los rabilargos (Cyanopica cyanus cooki) apenas tenían hambre de haber comido todo el día

 Pero no pienses que por ser un comedero las aves sólo se alimentan de esa comida: como cazadores innatos que son, siempre están cogiendo algún bichito para cambiar el sabor: los rabilargos, al igual que todas las aves, tienen también gustos para los alimentos: ¡y no debe haber nada más rico que un buen saltamontes!

Este hide era muy grande, algo más que el del primillar, y me estaba moviendo todo el rato para tener otros ángulos. Los posaderos con líquen y el fondo de la dehesa permiten hacer fotos muy bonitas

¡ Y como el bebedero está casi pegado del hide, también se pueden hacer primerísimos primeros planos!

 A veces, cuando vas a un hide sólo piensas en hacer imágenes del animal con el máximo zoom... pero como están tan cerca, si quitas zoom puedes obtener fotos en las que se ve al ave en primer plano y el ambiente de fondo: aquí ves al rabilargo con la dehesa mediterránea en la que vive

Son de las aves más inteligentes de Europa, como buenos córvidos que son, y un ejemplo es que en algunas poblaciones que eran especialmente afectadas por parasitismos de cucos en el nido, aprendieron a identificar los huevos de los intrusos para echarlos del nido cuando había ido el cuco a ponerlos

Y de hecho, cuando ven a otro córvido se vuelven locos... esta urraca apareció para intentar beber y menudo viaje le metieron, las continuas pasadas y gritos que le daban hicieron que se tuviera que ir por donde vino

Otro de sus posaderos, con un fondo más verde, en la entrada al bebedero: ¡no me extraña que tuvieran sed con el calor que hacía fuera! Menos mal que en el interior del hide se estaba la mar de bien, jejeje

Y para despedir la breve sesión de hide nos visitó una pareja de alcaudones comunes (Lanius senator), que no se posaron muy cerca y sólo pude pillar por los pelos: desde luego que la densidad de animales es enorme, y seguro que cada vez más y más especies irán descubriendo el sitio

Como ya era la hora de comer, el siguiente destino iba a ser el hide-observatorio de la laguna de El Bercial. Es sin duda el mejor observatorio en el que he estado, pues tiene casi 70 m2 de superficie y desde él pudimos ver multitud de aves acuáticas con el telescopio. Entre ellas, un nido de somormujos con los somormujos chapoteando alrededor, los vuelos del aguilucho lagunero, mi primera garza imperial (pescando, menudo show) y hasta una garcilla cangrejera. Entre tanto bicho, el momento extraño del día vino cuando estábamos hablando de las golondrinas dáuricas y... 

 -Flop flop flop- Uy, ¿qué es eso que aletea? ¡Si suena dentro del observatorio! 
Y a nuestros pies vemos... ¡una golondrina dáurica (Hirundo daurica)! No me lo podía creer, menuda coincidencia: debía haberse colado por una de las ventanitas de observación que habíamos abierto, pero en cuanto me tumbé para hacerle alguna foto decente (no me llegó a dar tiempo), echó a volar y a buscar la salida: rápidamente le abrí la puerta para que saliera y allí que se fue, menudo alivio que volviera a volar libre... ¡y menuda sorpresa nos llevamos!

 Y ya pasada la comida, mientras veíamos la garza imperial pescando, vino a visitar la laguna una de las grandes especialidades de El Bercial, el elanio azul (Elanus caeruleus), un juvenil que estuvo unos minutos tranquilamente posado en un pequeño chopo

Y aquí puedes ver a este bicho tan chulo en movimiento, el momento en que despegó para volar a otro lado, ¡la verdad es que es un animal que visto de cerca impresiona!

Y para terminar la tarde, llegó el momento que de verdad nos había traído a El Bercial: ¡la visita al hide de los abejarucos! Como ya sabéis, los abejarucos son mi debilidad particular, pero nunca había podido disfrutarlos en condiciones desde un hide, solamente encuentros puntuales... ¡vaya ganas les tenía! Por desgracia, justo esa tarde tuvieron el día tontorrón y nada, que no se posaban: ¡hay que recordar que son animales salvajes y son impredecibles! Un hide no es un zoo, y cuando ya quedaban pocos minutos de luz, se posó uno a unos 3 metros, me quedé inmóvil y tuve tiempo de sacarle dos fotos antes de que volara...

... fue lo justo como para no irme de vacío, aunque ya tengo excusa para volver, jejeje. Pero sin duda esos segundos de tener a un abejaruco (Merops apiaster) tan cerca y poder disfrutar esos colores fueron inolvidables. ¡Es que son preciosos!

Y ya de noche tocaba volver para Madrid, pero había sido un día tremendo que espero repetir cuanto antes y una conclusión quedó clara: ¡hay que volver!

29 agosto 2013

Alcaudones, los carniceros alados

Bueno, pues aquí estoy después de más de un mes sin pasar por casa... ¡y sin actualizar el blog!
Pero estar unas semanas fuera no significa dejar de lado la cámara, y éste ha sido sin duda el verano de los alcaudones: estos animales que a primera vista parecen unos pajarillos cualquiera pero que en realidad son unos eficaces depredadores... basta con fijarse en el nombre ciéntifico de la familia, Lanius, que traducido del latín significa "carnicero". Este nombre es debido a que tienen un potente pico ganchudo y una dieta carnívora, además del hábito de ensartar a sus presas en alambres o zarzas, creando así una "despensa". En España podemos ver 3 especies: el común, o Lanius senator ("carnicero senador", supongo que por su postura vigilante sobre los arbustos), el dorsirrojo o Lanius collurio ("carnicero aclarado", por sus tonos crema del pecho y la tripa) y el real o Lanius excubitor ("carnicero centinela", que al igual que el común vigila su territorio en busca de presas).

Aquí puedes ver al alcaudón común (Lanius senator), un animal precioso, con su plumaje negro y blanco y su nuca naranja 

Pero los que de verdad he podido disfrutar este verano han sido los reales y los dorsirrojos:

Éste es el alcaudón dorsirrojo (Lanius collurio), tuve la suerte de encontrar un prado donde anidaban unas 4 parejas, a unos 500 m. entre sí, en la Sierra de la Demanda (Burgos)
Sólo el macho adulto hace honor al nombre con su espalda rojiza, las hembras y los pollos tienen un color más pardo apagado
Estaba lleno de pollos, en cada territorio habría unos 5 más o menos
A lo largo de las 4 semanas que estuve allí pude ver cómo crecían: al principio, apenas cazaban y eran alimentados por los padres, pero a finales de agosto ya estaban capturando sus primeros insectillos, como puedes ver aquí: éste ha cogido algo que parece una chinche de escudo, unos invertebrados que sueltan un olor horrible al ser molestados... ¡al joven alcaudón le queda práctica para saber qué se come y qué no!
En cuestión de unas semanas (tal vez ya) pondrán rumbo hacia África para pasar el invierno, y eso que los jóvenes apenas tienen dos meses de vida... pero la migración de estos alcaudones es muy peculiar: en vez de dirigirse directamente al sur, emigran hacia el este. Una vez llegan a la zona de los Balcanes, giran hacia el sur y entran a África, para pasar el invierno en Eritrea, Somalia, Tanzania... ¡vaya recorrido!

No desconfían mucho de las personas, como demuestra este pollo con un pueblo al fondo
De hecho, las abundantes vallas y postes del prado les ofrecen magníficos posaderos para avistar y capturar sus presas
 En estas fotos puedes ver la secuencia de caza que comentaba: primero se posa en un poste y localiza una presa...
 ... para dejarse caer, atrapar el gusanito en cuestión y volver para comérselo...
... pero en esta ocasión, es espantado por una gorriona: ¡aquí puedes ver que en realidad los alcaudones no son tan grandes!
En algunos territorios, los adultos pueden hacer despensas (¡en una ocasión se registró una pareja con 6!) en las que almacenan sus capturas para poder comérselas después o sujetarlas si no pueden con las patas, aunque los que veía yo no lo hacían
Una vez se hizo un experimento en una despensa que usaba una pareja y se colocó un ratoncillo muerto, pero cuando la hembra (que es la que más suele usarlas) se acercó, ignoró la captura... entonces llegó el macho, quitó el ratón y lo volvió a ensartar por la garganta (que es como lo colocan ellos)... ¡cuando volvió la hembra, que se lo comió! Desde luego que son unos comensales exquisitos

Más al sur, en la Sierra de Madrid (cerca de Bustarviejo) encontré un pequeño valle que durante unas semanas estuvo dominado por un grupo de grandes alcaudones reales (Lanius excubitor), que a diferencia de los dorsirrojos, no se espantarían por una gorriona: tal vez se la comerían.

El elegante alcaudón real (Lanius excubitor), vigilando su territorio desde las ramas secas de un árbol
Lo mejor es que no había sólo uno, sino como mínimo 3... igual alguno era pollo (este desde luego lo parece), pero me parece un poco pronto para que estuvieran tan desarrollados (las fotos son de finales de junio): la puesta es a mediados de mayo, a principios de junio nacen los pollos y en 20 días abandonan el nido... ¡pero quién sabe!
Bueno, les estoy llamando Lanius excubitor porque es el nombre que siempre se les ha dado, aunque ahora parece que al estudiar el ADN mitocondrial se les tiene que llamar Lanius meridionalis, o alcaudón meridional: la especie excubitor solo se considera al norte de España... ¡cosas de la genética!
Son aves muy inteligentes. ¡a veces imitan el canto de un carbonero, jilguero, lavandera... para atraerlo y cazarlo!
Es esta habilidad para cazar animales de sangre caliente como aves, mamíferos, reptiles... la que les permite sobrevivir en invierno sin emigrar: simplemente, no lo necesitan
Además, son muy territoriales: éste arrendajo que camina tranquilamente por las rocas no sabe que en cualquier momento...
...¡puede ser hostigado por una agresiva masa gris de plumas!
Arrendajos, rabilargos... a pesar de ser superados en número, los alcaudones rechazan a todos los intrusos de su territorio
Pero si lo otro me pareció todo un espectáculo, la situación que viene ahora ya parece sacada de un programa de "El hombre y la tierra". Mientras veíamos a los alcaudones, me fijé que empezaban a bajar al suelo en la base de la hondonada, muy nerviosos... y de repente veo una forma salir reptando, trepando por la ladera arenosa en la que viven los alcaudones: una enorme culebra de escalera (Rhinechis scalaris)
Y los alcaudones, lejos de asustarse ante el reptil, se lanzan al suelo haciendo ataques repentinos... un golpe y se retiraban, pero siempre abriendo las alas y chillando
Impresionante, ¿verdad? ¡Yo estaba alucinando! Imagina la cantidad de fotos que les hice: ¡eso es algo que sólo se ve una vez en la vida!
Y finalmente los alcaudones consiguieron espantar a la culebra que se perdió entre la maleza: si todo esto fue en una tarde, ¡la de aventuras que vivirá este grupo de alcaudones a lo largo de su vida!
Lo que no sé es si podré disfrutarlas yo, porque unas dos semanas después de todo esto, desaparecieron los alcaudones y ya no les he vuelto a ver. Ahora la hondonda está desierta sin ellos: parecen alcaudones ficticios más que reales... Pero estoy seguro que es que se han cambiado de zona de campeo, porque a lo largo del pasado invierno los vi en distintos puntos de la gran ladera montañosa, fluctuando según avanzan las estaciones

Esto es todo por ahora, ¡sin duda estos alcaudones son un mundo! Espero poder encontrar el nuevo territorio de los reales espanta-culebras y ¡quién sabe si el año que viene volver a buscar a los dorsirrojos!

04 mayo 2013

Pájaro moscón: 1 - Yo: 0

Este viernes por la tarde decidimos ir a dar un paseo por el Soto de las Juntas (Parque del Sureste) a ver si teníamos suerte y veíamos a los pájaros moscones en sus nidos colgantes, un animal precioso que rara vez he visto. Pues bien, ni rastro de ellos... Pero tuvimos mucha suerte y vimos muchas otras cosas, entre ellas otro de los objetivos del día: los abejarucos. No pude hacer ninguna foto decente, pero sí que pudimos ver una bandada de una decena o así sobrevolándonos. Aquí dejo algunas de las fotos de esa entretenida excursión:

Gorrión moruno (Passer hispanoliensis), uno de los pájaros más bonitos de España a mi gusto
Jilguero (Carduelis carduelis)
Alcaudón común (Lanius senator), recién llegado del invierno en África
 
 
Uno de los mayores espectáculos en el Parque del Sureste son los milanos negros, que están ya en la parada nupcial:
 Milanos negros (Milvus migrans)

 Cuando vimos a éste posado, no nos dimos cuenta de que...

... había un abejaruco posado arriba a la izquierda!
 
En la laguna del Soto y el río Jarama, pudimos ver un porrón de porrones:
 
 Porrón europeo (Aythya ferina)

 
Aquí puedes ver el dimorfismo sexual del porrón (hembra izquierda, macho derecha)
 
También vimos fochas y somormujos, pero el que más me llamó la atención fue el zampullín cuellinegro:
 
 Zampullín cuellinegro (Podiceps nigricollis), un ave relativamente escasa a la que nunca antes había visto
Es una preciosidad, con su ojo rojo intenso y su penacho de plumas amarillas en el cuello
Uno de los observatorios de la laguna
 
 
Apenas un par de minutos después de estas observaciones, nos esperaba una sorpresa aún mayor:
 
 ¡Un bonito zorro (Vulpes vulpes) en una curva del camino!
 Y además, pudimos observar como un par de conejitos (Oryctolagus cuniculus) saltaban al camino para tener controlado al zorro.
Aquí puedes apreciar la cantidad de flores que había en la zona
La postura que adoptaron los conejos para no perder de vista a su depredador.
 
 
Y cuando ya volvíamos, nos encontramos una pequeña y hermosa rapaz posada en un árbol seco:
 
 ¡Un alcotán (Falco subbuteo)!
Este depredador de pajarillos y libélulas se quedó posado unos minutos y luego echó a volar, perdiéndose entre los árboles
 
 
Bueno, pues como puedes comprobar no vimos el pájaro moscón, ¡pero fue una excursión de lo más divertida!