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09 octubre 2015

Las jacanas de Dead Tree Island

En la entrada anterior hablé de la variedad de aves que pudimos ver en los grandes bosques de camino al Delta del Okavango... pero una vez llegamos, la diversidad era tan indescriptible que daría para miles de entradas, así que lo que iré subiendo serán posts cortos sobre avistamientos concretos. Y cuando uno piensa en el Delta, inmediatamente piensa en las jacanas (Actophilornis africana)

¡No puede haber un lugar mejor para vivir! Los infinitos meandros y lagunas de los canales del Okavango, en este caso el Khwai, ofrecen todo lo que una jacana puede necesitar

Pero cuando vas en el coche de safari, la visión que sueles tener de las jacanas no es la ideal... al tener que observar desde la orilla, suelen estar lejos, y la altura del coche hace que queden picadas... ¡para disfrutarlas de verdad, hay que ir a su nivel!

Y qué mejor sitio para intentar encontrar las jacanas que los canales de la laguna de Xakanaxa, cerca de la mítica Dead Tree island (la isla de los árboles muertos), donde se filmó el famoso documental de los leopardos. ¡Y qué mejor forma de acercarse a ellas que en una pequeña barca al atardecer!

Y es que la barca no solo nos permite acercarnos más a las jacanas, ¡también protegernos de los cocodrilos! Los verdaderos dueños del Delta no tienen pelo o plumas, sino escamas, y su hogar son estos carrizos y papiros...

Desde la seguridad de la barca no tardamos en empezar a ver las primeras jacanas: ésta en particular posó junto a la hermosa flor del nenúfar (Nymphalea sp). A las jacanas les encantan los nenúfares, ya que sus anchas hojas son perfectas para distribuir el peso y poder correr sobre ellas sin hundirse. ¡Tanto que en inglés a la jacana se la llama lily-trotter, "la trota-nenúfares"!

Los avistamientos de jacana se iban sucediendo, pero éste iba a marcar un antes y un después... cuando llegamos con el barco a donde estaba, el conductor dejó el motor en punto muerto para que fuéramos poco a poco rotando a su alrededor... al principio tenía un curioso contraluz, que hacía destellear el agua tras ella.

Al rodearla tuvimos una luz más lateral, propia de la media tarde africana...
¿sabías que las jacanas tienen un sistema de reproducción único? En lugar de ser las hembras las que cuidan los huevos y los pollitos, son los machos... ¡y cuando un macho ve que sus pollos están en peligro, es capaz de ahuecar el plumaje de las alas para que se metan todos dentro hasta que pase el peligro!

Cada vez teníamos una luz distinta, y aquí la jacana nos demostró lo efectivos que son sus largos dedos para mantenerla a flote: incluso cuando el nenúfar se ha sumergido un palmo, ella sigue apoyándose sin problema 

 ¡Y la confianza de la jacana no tenía límites! Aquí ves cómo estábamos filmándola sin que se inmutase: a veces incluso había que retroceder la barca para que la corriente no nos acercara demasiado a las jacanas

 Y la ocasión de oro llegó cuando la jacana empezó a arreglar su delicado plumaje. Ahora la luz la iluminaba de lleno, y la distancia de unos 5m era la ideal para mi 100-400mm...

 ...estaba todo listo para disfrutar: el paisaje idílico, el animal con el plumaje a punto... ¿qué mas se puede pedir? ¡Para mí, fotografiar una jacana africana salvaje en estas condiciones perfectas era un sueño hecho realidad!
Un sueño que no habría sido posible de no ser por las fuertes medidas de conservación que se tomaron (y se siguen tomando cada día) por parte del gobierno de Botswana.

Pero las jacanas no son las únicas joyas aladas que viven en los alrededores de Dead Tree Island... ¡más en la próxima entrada!

02 septiembre 2015

¡De vuelta en Botswana!

Era la mañana del 5 de agosto, ¡y yo estaba hecho un hatajo de nervios! Y es que estaba en un pequeño avión sobrevolando el desierto del Kalahari en dirección a Maun, una hermosa ciudad en el norte de Botswana... y era además la ciudad desde la cual iba a comenzar un safari de 10 dias ¡que resultarían ser de los mejores 10 dias de mi vida! 

Entre las infinitas arenas del Kalahari comencé a ver los primeros rios y meandros: estábamos entrando al delta del Okavango, y no tardaron en verse los primeros edificios... ¡ya habíamos llegado a Maun!


Acababa de aterrizar el avión y yo ya miraba los árboles del aeropuerto en busca de los primeros pajarillos del viaje... por suerte, íbamos a dejar las maletas al hotel y a encontrarnos con los amigos de la Elephant Trails Safari Co. Yo me frotaba las manos porque imaginaba que el hotel iba a ser un hervidero de animales.
¡Estaba en África y estaba donde tantas veces había soñado volver!

¡No me equivocaba, aquello era un festín de bichos! El primero en salir a recibirme fue el sagaz cálao gris (Tockus nasatus), acompañado de todo tipo de pájaros, ardillas, mangostas... a lo largo de estas entradas me centraré en enseñaros las aves de Botswana porque son de lo más desconocido de la fauna africana. ¡Pero si vas de safari a Botswana, "expect the unexpected": lo único que puedes esperar es lo inesperado!

Iba paseando por los jardines cuando me fijé que alguien me miraba desde una rama: era el drongo de cola ahorquillada (Dicrurus adsimillis), un pequeño pájaro que es mucho más de lo que aparenta... 

...y es que detrás de esos ojos rojos se esconde una inteligencia sin igual. El drongo es famoso por hacer de vigía para los suricatas en el Kalahari. ¡Pero no siempre es honesto! Cuando el hambre aprieta, espera a que los suricatas hayan cazado algún insecto y entonces imita el grito de un águila para que éstos huyan dejando atrás el insecto y comérselo él. ¡Pero cuando ésto falla, lo que hace es imitar el grito de alarma de los propios suricatas! Con eso, todos los suricatas huyen a esconderse y él se lleva el insecto una vez más: ¡no quisiera ser yo un suricata en manos del drongo!

Y además de ser un prodigio de la inteligencia, es un modelo perfecto para fotografía... hay que ver cómo posó éste, a menos de dos metros y con todo el plumaje brillando al sol del atardecer. ¿Qué más se puede pedir?

 Seguía yo dando mi paseo por el jardín cuando escuché el parloteo inconfundible de los babblers. Los babblers (o "parlanchines") son parientes lejanos de los mirlos que tenemos en España, pero mucho más gregarios. Éste en particular es un arrow-marked babbler (Turdoides jardineii), y no posó mucho tiempo: ¡tuvo que echar a volar porque se le escapaba su bandada! 

De repente, me fijé que entre la espesura de un árbol había una extraña masa marrón...
¡Si no lo veo no lo creo! Eran 4 babblers de obispillo blanco (Turdoides hartlaubi) en un aseo mutuo... es un hábito que está descrito, pero yo desde luego nunca lo había visto en esta especie. "¿Aguantarán si me acerco un poco?"

¡Y tanto que aguantaron! Estaban a lo suyo limpiándose las plumas, y puedes apreciar cómo, a pesar de ser los 4 adultos, unos parecen más pequeños que otros solo con encoger o inflar las plumas. El de la derecha enseña claramente el obispillo blanco que le da nombre, pero no estaba muy fotogénico al esconder la cabeza. "Ojalá se girara y tuviera la foto de los 4 mirando", pensé

Y de repente se giró enseñando su ojo rojo y desplegó la cola, cerrando así un hermoso encuadre justo antes de "disolver la reunión" y despegar para seguir buscando comida... hasta la próxima sesión de desparasitamiento.

Lo bueno de este hotel es que está justo en frente del rio Thamalakane, uno de los muchos canales en los que se divide el Okavango. Y pasear por la orilla es una auténtica delicia: los tejedores dorados de Holub (Ploceus xanthops) son como faroles amarillos entre el verde de la densa vegetación

En la orilla se forma una pequeña llanura donde los estorninos del Cabo (Lamprotornis nitens) bajan a comer, enseñando su plumaje reflectante y su ojo naranja

Pero en la llanura se acaba de posar otro vecino del río... éstos impresionantes colores pertenecen a la avefría herrera (Vanellus armatus). Estas aguerridas aves son realmente fieras y atacan a todo lo que ven cerca de su territorio (desde halcones hasta todoterrenos, como pudimos comprobar). En cuanto la vi aterrizar me tumbé para pillarla a ras de suelo...

La luz era ideal y sus colores contrastaban de maravilla... ¡pero ella tenía otras intenciones! Se emepeñaba en picotear el suelo sin mirar a cámara. Pero por suerte se iba acercando paso a paso hacia mí...

Y cuando estaba a apenas 6 metros, se paró, levantó la cabeza ¡y me ofreció una sesión fotográfica totalmente inesperada! Eso es lo verdaderamente bello de visitar África: los animales te ven, saben que estas ahì... y les da igual. Aquí en España para hacer una foto así a un avefría tendrías que pasar horas y horas en un hide y confiar en que la avefría ni sospechara que estás ahí...

Pero el Thamalakane también es el hogar de imponentes depredadores: el grito inolvidable del pigargo vocinglero (Haliaeetus vocifer) te recuerda que estás de vuelta en el Delta... y que tienes que mirar alrededor en busca de la más hermosa de las águilas. Cuando ésta nos sobrevoló elegantemente no te dabas cuenta hasta que levantaba alas de que...

...¡acababa de pescar una perca y la llevaba todavía goteando!
En el Okavango, no hay un momento de descanso

 Va cayendo la tarde en este pequeño rincón del Thamalakane, y después de hacer una breve pausa para tomar una coca cola en el bar del hotel, allá que volví a ver quién se acercaba al río al atardecer

Las jacanas (Actophilornis africana) dan vida a todos los ríos, lagunas y arroyos del Okavango. Sorprendentemente, en la época de cría es la hembra la que dispone de un harén de machos, y una vez ha puesto los huevos, es el macho el que se encarga de criar a los pollitos. 

Y con las últimas luces del dia, apareció caminando por la orilla el precioso ibis sagrado (Threskiornis aethiopicus). Hace miles de años, los egipcios ya se dieron cuenta de lo peculiar de este animal ¡y lo veneraban como mensajero de los dioses! De ahí que Toth, el dios de la sabiduría, se representa como un hombre con la cabeza de un ibis 

 Y para mi agrado, el ibis se paseó delante de mi objetivo para ofrecerme el final perfecto de un dia perfecto.

¡Y el viaje acababa de comenzar! Por suerte, en estos jardines habitan muchas más especies de aves, especies tímidas que suelen escapar a la vista según paseas. Hace falta algo más para fotografiarlas, pero por suerte este hotel de Maun está bien preparado... ¡el desenlace en la parte II de esta entrada!

30 enero 2015

Limícolas de Botswana... ¡y picotijeras!

Puede sonar a tópico, ¡pero los ríos de Botswana son un hervidero de aves! En la entrada anterior os hablé de las anátidas y garzas... ellas ocupan las aguas profundas, pero las orillas someras son el hogar de otro tipo de aves: los limícolas y las gaviotas:

¿Cómo no va a haber aves en un sitio así? Los atardeceres en el Chobe son algo fuera de este mundo

Para encontrar este tipo de aves hace falta bajar a su nivel... aquí me ves en el río Khwai esperando a la más hermosa de las limícolas

¡La jacana africana (Actophilornis africana)! Este joven pollo me permitió acercarme a unos 5 metros, sin hide ni historias: allí, como no se caza ni persigue a los pájaros, te dejan estar a esa distancia: ¡es un sueño hecho realidad!

Eso sí, no es buena idea acercarse mucho más al agua: ¡esas orillas son el hábitat ideal de los cocodrilos! 

Esa era un pollo, sí, pero es que los adultos son los verdaderamente bonitos... ¡fíjate que pedazo de uñas! Así les sirve para corretear entre los nenúfares sin hundirse...

¡Qué colores! Y estos animales además tienen una conducta muy original: en vez de formarse harenes de hembras, se forman harenes de machos, con los cuales se aparean unas pocas hembras. Son los padres los que cuidan exclusivamente de los pollos y los huevos, al contrario que en la mayoría de aves

-¡Ji ji, esta libélula que acabo de cazar no me la quita nadie!-

También vive a las orillas de los ríos el alcaraván acuático (Burhinus vermiculatus)

El alcaraván del Cabo (Burhinus capensis), pariente suyo, vive en las zonas más áridas... ¿lo encuentras? Se camufla bien, ¿a que sí?

¡Pero cuando despliega sus espectaculares alas negras es más fácil encontrarlo! 

El andarríos chico (Actitis hypoleucos) corretea feliz en las playas del río Chobe

Pero la más escasa y decorada de las limícolas es esta belleza, la agachadiza pintada (Rostratulata benghalenssis), fíjate qué patrones tan meticulosos en las alas

El limícola más habitual es con diferencia la avefría herrera (Vanellus armatus), con sus característicos chillidos que parecen un herrero golpeando un yunque

Se les coge mucho cariño, son tal vez el ave más aguerrida y fiera: no toleran ningún intruso en el territorio, y persiguen a otras avefrías, rapaces, mamíferos... ¡y alguna vez hasta al coche!

La avefría palustre (Vanellus crassirostris) es más escasa y tiene un aspecto mucho más raro: esa frente completamente blanca sin ninguna marca de color es única entre las limícolas de Botswana

Pero el verdadero espectáculo llegó cuando, dando un paseo en barca en el río Chobe, llegamos a Sedudu, una isla en el río donde cría un ave muy especial: ¡el picotijera (Rynchops flavirostris)!

Y estaban en plena época de cría: las playas de arena son el lugar ideal porque no hay depredadores, y la barca no les podía dar más igual... ¡estábamos rodeados de picotijeras!

Pero la verdadera belleza del picotijera se manifiesta cuando alza el vuelo... por suerte, no había obstáculos y pude hincharme a hacer fotos de vuelos, algo con lo que francamente no contaba

¡Qué gozada verlos volar! ¡Qué agiles que son! Esas larguísimas alas les permiten maniobrar a gran velocidad, pero pocas veces te pasan a nivel como aquí

Ya ves por qué les llaman picotijera: tienen la parte inferior del pico mucho más larga que la de arriba. ¿Y para qué les sirve eso? ¡Para pescar! 

Vuelan a ras de agua y meten la parte de abajo del pico en el agua... siguen volando, "rayando" el agua (de ahí su otro nombre, rayador). Ya te imaginas el resto... si toca con el pico un desafortunado pez ¡Zas! Lo cierra a toda velocidad y remonta el vuelo con su nueva comida

¡Como era una colonia, se podían fotografiar hasta dos volando en el mismo encuadre! El de primer plano seguramente sea un macho adulto (fíjate en la exagerada diferencia en el pico), y el de detrás tal vez sea una hembra o un joven (en los cuales hay menos diferencia)

Por desgracia, los picotijeras no están en su mejor momento. La pérdida de hábitat, la contaminación y la sobrepesca amenazan seriamente a este animal vulnerable

¡Pero por suerte en el Chobe siguen teniendo un hogar seguro! Aquí ves una escena idílica propia de Botswana, el picotijera viniendo con sus potentes aleteos, y detrás otra barca observando los elefantes... ¡es que es el paraíso!

Y como despedida, esta imagen para que os hagáis una idea de cómo es el hábitat del picotijera... lo que se ve es la orilla del Chobe, con sus arbustos y colinas, un lugar idílico. ¡Y por supuesto una pareja de picotijeras girando en vuelo para volver a su nido en la isla del río!

Los ríos de Botswana son un paraíso de biodiversidad, pero también son un ejemplo a seguir en conservación... todas las fotos de esta entrada habrían sido imposibles si Botswana no hubiera tomado las medidas drásticas de protección que lo hacen semejante paraíso, como la prohibición de la caza en todas sus formas. ¡Tal vez algún día aquí en España podremos decir lo mismo! Yo no pierdo la esperanza...