Mostrando entradas con la etiqueta alcaudón real. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta alcaudón real. Mostrar todas las entradas

11 septiembre 2014

Resumen 2014: ¡parte II!

Continúo con este resumen de lo mucho que está dando de sí este gran 2014. ¡Y lo que todavía le queda!

Este bonito verderón (Chloris chloris) había instalado su nido en este seto

Los herrerillos capuchinos nos visitan en el comedero en invierno, pero éste lo encontramos una mañana en la Casa de Campo. Tuvimos mucha suerte porque la luz, el ambiente y la distancia no tenían nada que envidiar a un hide: ¡y era 100% natural!

Esta garza imperial (Ardea purpurea) sobrevolaba las lagunas del Parque del Sureste al atardecer

El pequeño agateador común (Certhia brachydactyla) no para quieto un segundo, y lo podrás encontrar en los sotos de la Casa de Campo: ¡eso sí, verlo bien ya es otra historia! Siempre que me acerco, vuelan al siguiente árbol y se esconden del otro lado del tronco

Es en estos arroyos de la Casa de Campo donde bajan a beber las aves en verano, como este bonito gorrión común (Passer domesticus)


Lo que fue una sorpresa increíble fue ver que había otro visitante que quería bajar al arroyo. ¿Lo reconoces? ¡Sí, es un pollo de picogordo (Coccothraustes coccothraustes)! Yo estaba asombrado, qué suerte poder ver este animal en tan buenas condiciones, que rara vez se deja observar.

Los picogordos experimentan un gran cambio de plumaje según crecen, tanto que parecen especies distintas: menos mal que aquí posaron para la comparación. A la izquierda el pollo, y arriba a la derecha, un precioso macho adulto

También en la Casa de Campo abundan las rapaces, como este elegante cernícalo común (Falco tinnunculus)

Las rapaces nocturnas son por defecto, pues eso, nocturnas: ¡pero no era el caso con este mochuelo (Athene noctua)! Gritaba a pleno pulmón porque su vecino estaba también reclamando el territorio. 

Como tenía otros problemas de los que preocuparse, no le importó mi presencia, así que pude tomarme la libertad de recolocarme bajo el árbol para tener diferentes luces y fondos. Aquí ves un contraluz bastante extremo, pero resalta la silueta del mochuelo y le da un aspecto más "misterioso"

La primavera llegó a todas partes, y la familia de alcaudones reales (Lanius excubitor) que pudimos seguir el año pasado han conseguido sacar una nueva nidada de tres o cuatro pollitos. No os imagináis la alegría que me hizo verlos, no estábamos seguros de si andarían por la zona y de repente resulta que habían sacado adelante toda una generación

Por suerte ya han superado la etapa crítica de recién salidos del nido, pero todavía eran vulnerables... por eso cuando se encuentran pollos así no hay que quedarse mucho tiempo, solamente sacarles un par de fotos y alejarse

Pero lo más tranquilizador es que ya podían volar de unos arbustos a otros. Cada vez que dábamos un paseo por esa ladera siempre estaban por ahí revoloteando, pero cuando entró el verano desaparecieron como siempre hacen, me imagino que para irse a sus demás cazaderos: ojalá salgan adelante todos, desde luego se lo merecen

Pero los pollitos por excelencia de esta primavera han sido los de los carboneros (Parus major) que nos visitan en el comedero de casa. Pero no solo les ceban con la comida que les ponemos, no: este carbonero vio cómo un insectito volaba por los aires y no se lo pensó dos veces

¡El pobre bichito acabó sus días en la tripa del pollo de carbonero! 

Una preciosa escena... ¡que pude ver desde la ventana en plena ciudad de Madrid! Muchas veces no somos conscientes de la cantidad de biodiversidad que tenemos en nuestra propia casa

Y gracias al esfuerzo combinado de los dos padres carbonero, este pollito y sus hermanos sobrevivieron para independizarse

Los herrerillos también habían sacado un par de pollos que crecieron muy rápido

Pero lo más impresionante fue ver este momento que jamás olvidaré... estaba en la Casa de Campo observando a la familia de martines (Alcedo atthis), y estaba grabando unos vídeos cuando de repente me doy cuenta que no hay uno, ¡¡sino dos!! Le di a grabar y estaba tan sorprendido de lo que estaba viendo que tuve que reprimir reírme de la emoción: "no es posible, no es posible. ¡Un apareamiento de martines!" De hecho recuerdo que según volvía a casa comprobaba una y otra vez si el vídeo seguía ahí, era absurdo pero es que estaba que no me lo creía

Ver algo así en la naturaleza es un privilegio que raras veces ocurre, y que desde luego yo no contaba con presenciar, entre otras cosas por lo fugaces que son los apareamientos de estos animales: no más de 15 segundos y se acaba, por eso me sentía tan afortunado. ¡Y más raro aún es presenciar esto en plena Casa de Campo y en pleno junio, cuando ya han sacado nidadas antes!

Pero no fue el único momento emotivo que pude grabar en vídeo: una pareja de pitos verdes (Picus viridis) había criado a sus pollos en este agujero, y tuve la gran suerte de grabar un momento único: el padre (arriba a la izquierda) vino a cebar a los pollos, que asomaban la cabeza para pedir. Pero uno de ellos no había tenido suficiente y pedía más y más... ¡hasta que salió completamente del nido! Sus hermanos le empezaron a picar para que desalojara espacio, y el pollo trepó por el árbol para perseguir al padre en busca de más comida

Esta abubilla crió justo al lado de los pitos verdes en un antiguo agujero, pero eso ya es demasiado para esta entrada, espero dedicarle alguna en profundidad a ellas porque fue inolvidable

Bueno, a ellas y al verdadero señor de la Casa de Campo, el pico picapinos (Dendrocopos major). Esta es solo una de las miles de fotos que les he sacado, he podido seguir toda su vida desde que pusieron los huevos en su nido hasta el día en que los pollos salieron y se adueñaron de todo el pinar... ¡¡de verdad, me cambió por completo la manera en la que veo a estos animales!!

Y para cambiar de tercio, aquí os presento a un grillo-topo (Grillotalpa grillotalpa) que se intentaba esconder bajo tierra. Son animales que, como su nombre indica, tienen hábitos subterráneos de topo y unas palas para excavar profundas galerías

Mosca con colores de avispa que no he sabido identificar. Subiendo la velocidad de disparo a 1/8.000 segundos conseguí congelarla en vuelo: toda una joya en miniatura esta mosca

El mundo de las libélulas también es apasionante: esta es del género Orthetrum

Y ésta otra es la espectacular Anax imperator, la libélula emperador... estaba revoloteando en una charca como si quisiera poner los huevos, así que cogí un palo de por ahí, lo dejé en la superficie y...¡voilá! A los 10 segundos allí estaba, posando a 3m

Y para terminar, este brillante lagarto verdinegro (Lacerta schreiberi) que encontramos en las montañas asturianas

¡Menuda mirada! ¡Parece un velocirraptor, aunque dudo que esos tuvieran colores tan extravagantes como éste lagarto!

Y de momento nada más, ahora queda por ver qué más nos tiene preparado este 2014

29 agosto 2013

Alcaudones, los carniceros alados

Bueno, pues aquí estoy después de más de un mes sin pasar por casa... ¡y sin actualizar el blog!
Pero estar unas semanas fuera no significa dejar de lado la cámara, y éste ha sido sin duda el verano de los alcaudones: estos animales que a primera vista parecen unos pajarillos cualquiera pero que en realidad son unos eficaces depredadores... basta con fijarse en el nombre ciéntifico de la familia, Lanius, que traducido del latín significa "carnicero". Este nombre es debido a que tienen un potente pico ganchudo y una dieta carnívora, además del hábito de ensartar a sus presas en alambres o zarzas, creando así una "despensa". En España podemos ver 3 especies: el común, o Lanius senator ("carnicero senador", supongo que por su postura vigilante sobre los arbustos), el dorsirrojo o Lanius collurio ("carnicero aclarado", por sus tonos crema del pecho y la tripa) y el real o Lanius excubitor ("carnicero centinela", que al igual que el común vigila su territorio en busca de presas).

Aquí puedes ver al alcaudón común (Lanius senator), un animal precioso, con su plumaje negro y blanco y su nuca naranja 

Pero los que de verdad he podido disfrutar este verano han sido los reales y los dorsirrojos:

Éste es el alcaudón dorsirrojo (Lanius collurio), tuve la suerte de encontrar un prado donde anidaban unas 4 parejas, a unos 500 m. entre sí, en la Sierra de la Demanda (Burgos)
Sólo el macho adulto hace honor al nombre con su espalda rojiza, las hembras y los pollos tienen un color más pardo apagado
Estaba lleno de pollos, en cada territorio habría unos 5 más o menos
A lo largo de las 4 semanas que estuve allí pude ver cómo crecían: al principio, apenas cazaban y eran alimentados por los padres, pero a finales de agosto ya estaban capturando sus primeros insectillos, como puedes ver aquí: éste ha cogido algo que parece una chinche de escudo, unos invertebrados que sueltan un olor horrible al ser molestados... ¡al joven alcaudón le queda práctica para saber qué se come y qué no!
En cuestión de unas semanas (tal vez ya) pondrán rumbo hacia África para pasar el invierno, y eso que los jóvenes apenas tienen dos meses de vida... pero la migración de estos alcaudones es muy peculiar: en vez de dirigirse directamente al sur, emigran hacia el este. Una vez llegan a la zona de los Balcanes, giran hacia el sur y entran a África, para pasar el invierno en Eritrea, Somalia, Tanzania... ¡vaya recorrido!

No desconfían mucho de las personas, como demuestra este pollo con un pueblo al fondo
De hecho, las abundantes vallas y postes del prado les ofrecen magníficos posaderos para avistar y capturar sus presas
 En estas fotos puedes ver la secuencia de caza que comentaba: primero se posa en un poste y localiza una presa...
 ... para dejarse caer, atrapar el gusanito en cuestión y volver para comérselo...
... pero en esta ocasión, es espantado por una gorriona: ¡aquí puedes ver que en realidad los alcaudones no son tan grandes!
En algunos territorios, los adultos pueden hacer despensas (¡en una ocasión se registró una pareja con 6!) en las que almacenan sus capturas para poder comérselas después o sujetarlas si no pueden con las patas, aunque los que veía yo no lo hacían
Una vez se hizo un experimento en una despensa que usaba una pareja y se colocó un ratoncillo muerto, pero cuando la hembra (que es la que más suele usarlas) se acercó, ignoró la captura... entonces llegó el macho, quitó el ratón y lo volvió a ensartar por la garganta (que es como lo colocan ellos)... ¡cuando volvió la hembra, que se lo comió! Desde luego que son unos comensales exquisitos

Más al sur, en la Sierra de Madrid (cerca de Bustarviejo) encontré un pequeño valle que durante unas semanas estuvo dominado por un grupo de grandes alcaudones reales (Lanius excubitor), que a diferencia de los dorsirrojos, no se espantarían por una gorriona: tal vez se la comerían.

El elegante alcaudón real (Lanius excubitor), vigilando su territorio desde las ramas secas de un árbol
Lo mejor es que no había sólo uno, sino como mínimo 3... igual alguno era pollo (este desde luego lo parece), pero me parece un poco pronto para que estuvieran tan desarrollados (las fotos son de finales de junio): la puesta es a mediados de mayo, a principios de junio nacen los pollos y en 20 días abandonan el nido... ¡pero quién sabe!
Bueno, les estoy llamando Lanius excubitor porque es el nombre que siempre se les ha dado, aunque ahora parece que al estudiar el ADN mitocondrial se les tiene que llamar Lanius meridionalis, o alcaudón meridional: la especie excubitor solo se considera al norte de España... ¡cosas de la genética!
Son aves muy inteligentes. ¡a veces imitan el canto de un carbonero, jilguero, lavandera... para atraerlo y cazarlo!
Es esta habilidad para cazar animales de sangre caliente como aves, mamíferos, reptiles... la que les permite sobrevivir en invierno sin emigrar: simplemente, no lo necesitan
Además, son muy territoriales: éste arrendajo que camina tranquilamente por las rocas no sabe que en cualquier momento...
...¡puede ser hostigado por una agresiva masa gris de plumas!
Arrendajos, rabilargos... a pesar de ser superados en número, los alcaudones rechazan a todos los intrusos de su territorio
Pero si lo otro me pareció todo un espectáculo, la situación que viene ahora ya parece sacada de un programa de "El hombre y la tierra". Mientras veíamos a los alcaudones, me fijé que empezaban a bajar al suelo en la base de la hondonada, muy nerviosos... y de repente veo una forma salir reptando, trepando por la ladera arenosa en la que viven los alcaudones: una enorme culebra de escalera (Rhinechis scalaris)
Y los alcaudones, lejos de asustarse ante el reptil, se lanzan al suelo haciendo ataques repentinos... un golpe y se retiraban, pero siempre abriendo las alas y chillando
Impresionante, ¿verdad? ¡Yo estaba alucinando! Imagina la cantidad de fotos que les hice: ¡eso es algo que sólo se ve una vez en la vida!
Y finalmente los alcaudones consiguieron espantar a la culebra que se perdió entre la maleza: si todo esto fue en una tarde, ¡la de aventuras que vivirá este grupo de alcaudones a lo largo de su vida!
Lo que no sé es si podré disfrutarlas yo, porque unas dos semanas después de todo esto, desaparecieron los alcaudones y ya no les he vuelto a ver. Ahora la hondonda está desierta sin ellos: parecen alcaudones ficticios más que reales... Pero estoy seguro que es que se han cambiado de zona de campeo, porque a lo largo del pasado invierno los vi en distintos puntos de la gran ladera montañosa, fluctuando según avanzan las estaciones

Esto es todo por ahora, ¡sin duda estos alcaudones son un mundo! Espero poder encontrar el nuevo territorio de los reales espanta-culebras y ¡quién sabe si el año que viene volver a buscar a los dorsirrojos!