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04 febrero 2015

Estorninos de África: color... ¿o luz?

Cuando uno visita Botswana, lo primero que le llama la atención no son las rapaces. Ni los martines pescadores. Ni siquiera los abejarucos... ¡son los estorninos! Y es que el concepto de "estornino" que tenemos en Europa no tiene nada que ver con el concepto de estornino en Botswana:

Y qué mejor lugar para buscar a los estorninos que éste: un frío amanecer en la reserva de Moremi

¡No hace falta buscar mucho!

¡Porque el estornino de Meve (Lamprotornis mevesii) es el ave más habitual en la sabana! 

Mucho más grande que nuestros estorninos europeos, esta joya corretea por el suelo exhibiendo su larguísima cola

Y la ocasión de oro para fotografiarlos fue en el río Khwai, cuando una bandada bajó a beber. Justo era un punto donde estaba permitido bajar del coche... ¡yo ya me frotaba las manos!

¡Y es que poder fotografiarlos a nivel mientras beben es una gozada!

Vaya banquete me di... ¡estaba rodeado de estorninos, y ninguno estaba asustado de mi presencia, era un sueño hecho realidad!

En esta luz parece claramente tener un color azul...

¿O tal vez verde? Éste es un estornino de Burchell (Lamprotornis australis), casi idéntico al de Meve, solamente que en esta luz parece tener otro color 

Mi mayor golpe de suerte: este estornino parecía haber terminado de bañarse, así que subí la velocidad de disparó y esperé... en una fracción de segundo, vi que despegaba y apreté el botón a ciegas. Cuando revisé la foto un segundo después, no me lo podía creer: ¡lo había conseguido pillar en vuelo con gotitas y todo!

Sin embargo, el más colorido de los estorninos hay que buscarlo aquí: en las llanuras del Chobe Riverfront. Y resultó que el mejor lugar para encontrarlos era el camping donde íbamos a dormir (¿ves las tiendas?¡ ahí estaban los estorninos!) 

Se trataba del greater blue-eared starling (Lamprotornis chalybaeus), más pequeño que el de Meve, pero guarda un secreto especial

¡Cuando le da la luz, brilla como un metal! Parece que es pigmento, pero no es así...  son unas microestructuras en las plumas, los "melanosomas". En la mayoría de aves, los melanosomas son simplemente varillas sólidas, pero los estorninos desarrollaron melanosomas huecos y aplanados. Cuando la luz incide en la pluma, las diferentes capas de melanosomas amplifican el color multiplicando el brillo. Pasar de un melanosoma simple a uno complejo supone ¡un 80% más de brillo!

Y solo hace falta una mínima variación en la disposición de los melanosomas para que el color cambie por completo. Por eso, la evolución actúa entre 10 y 40 veces más rápido en estos estorninos que en otras aves. No es de extrañar que en el mundo haya (¡ojo al dato!) 113 especies de estornino

Pero no todo en los estorninos son plumas. Tras esos ojos está una de las mentes más inteligentes... los estorninos han demostrado que pueden diseñar herramientas y usarlas para sacar partido a situaciones muy diversas

 Pero van más allá. Estorninos europeos han demostrado que su canto tiene unas reglas gramaticales (como cualquier idioma). Algunos, entrenados, pulsan una palanca cada vez que escuchan un canto que tiene un error gramatical. Con ellos compartimos casi idéntico el gen FOXP2, que afecta a la comprensión... ¡podría ser que los estorninos estuvieran a solo 7 aminoácidos de un idioma humano!

Y son unos cazadores excepcionales... aquí ves a uno patrullando su territorio al amanecer, y en cuanto detecta un movimiento...

 ¡Zas! Este grillo le servirá como un rico desayuno

Y si a nosotros nos llama la atención este animal...

 ¡Cómo no le va a interesar también a este bebé elefante! Todo lo que ve es un estímulo para jugar y aprender... ¡pero al estornino no le agradaba ser él quien entretiene al elefante juguetón!

Y todo ésto es sólo parte de lo poco que los humanos hemos descubierto sobre los estorninos africanos. ¡Queda todo por aprender! Y desde luego que va a ser muy emocionante descubrirlo...

14 enero 2014

Chobe River Front: entre águilas, estorninos y mucho más...

Ya nos iba quedando menos para acabar nuestro genial safari, y nuestro último destino en Botswana era el Frente del río Chobe, uno de los espacios naturales más impresionantes del mundo y, para mí, tal vez el mejor sitio del viaje.
Al salir de Savuti nos esperaba un larguísimo viaje de horas en coche por los bosques del norte de Botswana... ¡eso sí, cuando llegamos al río Chobe, aquello parecía un paraíso!

La carretera de camino al Chobe... ¡parecía no tener fin!
Y de repente, se acababan los bosques secos y aparecía un paraíso a rebosar de vida: el Chobe, afluente del Zambezi, se remansa aquí dando lugar a unas grandes llanuras y colinas alucinantes
Y como tocaba parar a comer, escogimos este sitio insuperable, la sombra de un árbol a la orilla del río. Las vistas eran indescriptibles, pero lo mejor eran los verdaderos habitantes del árbol...
... Una pareja de águila rapaz (Aquila rapax)...
¡Y es que sin saberlo nos habíamos puesto a comer debajo de su nido! Pero lejos de importarle nuestra presencia, eran tan confiadas que seguían trayendo sus presas al pollo
 Decidí probar suerte y salir de debajo del árbol a ver si la podía pillar sin las hojas de por medio.. y aguantó: es increíble lo confiados que pueden ser los animales cuando no se les hace daño. Estar haciendo fotos a un águila a esta distancia sin camuflaje ni nada es un privilegio
Y al cabo de un rato, vi que se preparaba para volar y disparé una ráfaga a ver qué salía... ¡cuando vi esta foto se me puso una sonrisa de oreja a oreja! Fíjate en las garras, la potencia que deben tener esas uñas ha de ser increíble
Y siguió su vuelo en busca de la próxima presa... qué elegante es este bicho, hace ya meses que hice la foto pero sigo alucinado de su belleza
Y en la misma parada del mediodía me acerqué a esta carraca de pecho lila (Coracias caudata), de la que llegué a estar a unos 5m... El fondo es el propio Chobe, que sirve de frontera entre Botswana (en este lado) y Namibia (la otra orilla)
Al lado de la carraca, en la orilla del río había una gigantesca concentración de avecillas acuáticas: ibis, pelícanos, cigüeñuelas, patos, andarríos: ¡de todo! Aquí ves un pato de pico rojo (Anas erythrorhyncha) acompañado de un limícola (¡que, si soy sincero, no tengo ni idea de qué es!) 
Una pareja de bonitos pelícanos comunes (Pelecanus onocrotalus) con un ganso del Nilo (Alopochen aegypitacus) nadando al lado
En ese tramo del río también había muchos tántalos africanos (Mycteria ibis). ¡Éste estaba en plena maniobra de aterrizaje!
 Ya desde el coche empezamos a ver las abundantísimas aves de Chobe. Los estorninos orejiazules (Lamprotornis chalybaeus) son de lo más común... ¡y confiado! Éste se metió debajo del coche mientras veíamos unos elefantes
Pero lo mejor de los estorninos es cuando se suben a un árbol y les da el sol directo: entonces, las microestructuras de sus plumas reflejan la luz generando un espectacular efecto metálico: ¡vaya preciosidad!
Este otro se colocó un palo metálico oxidado que había por ahí (y ya es raro, fue el único "artefacto" artificial que vimos en todo el parque) también con una luz genial... ¿De qué color es? ¿Verde? ¿Azul? ¿Morado?
Y al que por fin pudimos pillar en condiciones fue el pigargo vocinglero (Haliaeetus vocifer), una de las rapaces más emblemáticas (y bonitas) de toda África
Este águila de mar (de ahí el haliaeetus) es también conocida como "la voz de África", puesto que sus sonoros gritos son una musiquita constante que oyes todos los días en todo momento: ¡de ahí el vocifer!
Los pigargos viven siempre cerca de ríos, ya que se alimentan de sus peces pescándolos de forma impresionante, valiéndose de unas estructuras en las patas que evitan que se les resbalen los escurridizos peces. Aquí ves un inmaduro bebiendo en la orilla... ¡lo curioso es el efecto óptico que se produce al ver el reflejo de la cigüeña de pico abierto de la derecha, pero no a la cigüeña! Eso es debido a que la cigüeña estaba subida a una pequeña colinita que habia
En la misma orilla miraba esta espátula africana (Platalea alba), perfilada con una bonita luz del atardecer africano
Aproveché para hacer unas cuantas fotos de "espejo", usando el reflejo del agua como con esta preciosa garceta grande (Ardea alba)
Y acabo con este paisaje (que tantas ganas me da de volver, jejeje) de las colinas de Chobe con un precioso baobab al atardecer

¡Hay que ver cuánto dan de sí unas horas en Chobe! En el próximo post, otras aves que vimos: grandes rapaces, turacos y más...