29 agosto 2016

Meropsmagic!

Si visitaras por primera vez la península ibérica en invierno seguramente pensarías "¡meh, vaya sosada! ¿Dónde está el color aquí?". Pero si vinieras en primavera escucharías un potente pruiik pruikkk!! y cuando levantaras la mirada, tu vista tendría el regalo del animal más hermoso que vive en estas latitudes. 
Afortunadamente, este año he tenido muchas ocasiones de escuchar ese pruikpruik... ¡y de admirar a la joya autora del sonido!

La madre Naturaleza debía haberse cansado de hacer pajaritos marronáceos, dijo "¡háganse los abejarucos!" y concentró en 30 centímetros de longitud todos los colores del arcoiris. 

Durante miles y miles de años, la evolución ha ido perfeccionando cada detalle, cada pluma de los abejarucos, para convertirlos en los cazadores de insectos más refinados. De hecho hoy existen 26 especies, distribuidas por Eurasia, África y Oceanía.

Pero no solo las plumas de los abejaruco son excepcionales: ¡fíjate en esos ojos! Detrás de ese iris bermellón hay una vista capaz de detectar una abeja a 60 metros de distancia

Lo llamamos europeo, pero en realidad hay Merops apiaster que nunca ven Europa: hay una población que cría en Sudáfrica y su migración invernal es hacia el norte. Por eso yo prefiero el nombre menos habitual que se le da allí: el golden bee-eater o abejaruco dorado. ¡Más descriptivo!

En la orilla del Guadarrama, un abejaruco se posa en las ramas todavía sin hojas de los chopos. Acaba de llegar de su migración desde el sur del Sáhara, pero para los siguientes 5 meses, este será su hogar... el suyo...

...¡y el de su pareja! 

 Y es que los abejarucos viven en complejas sociedades: forman parejas que permanecerán unidas toda la temporada, y esas parejas se agrupan en colonias que pueden llegar a cientos

El campo se va llenando de flores. ¡Está entrando la primavera! -¡Prrrik, prrrik!- Los reclamos de alteración llenan el aire en la colonia: ha empezado el celo.  

En un incomparable despliegue de color, un abejaruco aterriza con una abeja recién capturada en el pico... 

Pero no es para él... ¡se la regala a la hembra! Ayuda a demostrar que es un eficaz cazador y que podrá proveer suficiente comida a los futuros pollos, pero yo estoy convencido de que también existe un componente de genuina generosidad 

Y normalmente la receptora no le hace ascos al regalo... pero las abejas tienen un peligroso aguijón, así que antes de comer debe frotarla contra el posadero para arrancárselo. Una vez está des-aguijonada, ya está lista para ser devor... -¡¡mmm, qué rica!!-

Durante varias semanas, la algarabía de cebas en la colonia es constante. Esa punta blanca en sus picos es señal de que ya han empezado a preparar sus nidos: no es otra cosa que arena del talud vertical en el que están excavando el túnel en el que criarán

 Y con tantas cebas, el apareamiento no tarda en llegar. Duró apenas 5 segundos, pero presenciar un momento tan crucial en la vida de los abejarucos fue un privilegio que no olvidaré nunca.

 Las parejas están cada vez más tiempo cerca del nido, preparándose para la inminente incubación...

 ...pero algo raro notan... ¡se está acercando una tormenta!

 Nubes oscuras cubren el horizonte, y un último rayo de sol ilumina a esta joya dorada. 
Minutos después, se abrieron los cielos y cayó el chaparrón del siglo. El cauce seco del arroyo se inundó y parte del talud de la colonia se derrumbó. Llovía y llovía. No tenía pinta de ir a parar pronto...


***

Semanas después de la tormenta, el campo estaba más bonito que nunca. ¿He visto lo que creo que he visto? ¡Sí, hay abejarucos cerca de la colonia! ¡Siguen aquí!

¡Y con más movimiento que nunca! Aquello era un hervidero de gritos, reclamos y destellos de azul y dorado.

¡Estaban ya terminando los nidos! Los abejarucos no quieren presumir de su vibrante plumaje mientras incuban. Con el pico y las garras excavan un estrecho túnel de más de un metro con una cámara al final donde pondrán los huevos. Es tanto el desgaste al que someten a su pico que para cuando termina la temporada puedes verlo sensiblemente más corto y limado

Era la ocasión perfecta para fotografiarlos. Ver el amanecer en la colonia, rodeado por los cantos y revoloteos de los abejarucos no tiene precio. ¡Pero no son especialmente madrugadores! Hasta que no calienta bien el sol, se quedan inmóviles con las plumas infladas para conservar calor...

... pero cuando sube la temperatura la actividad se dispara. Fotografiar abejarucos es lo más divertido: ¡son tan impredecibles! Éste estaba tan tranquilamente posado cuando vio acercarse a otro a su posadero. No debía tener muchas ganas de socializar en ese momento. En una fracción de segundo, alas desplegadas, cuello estirado, cabeza levantada... y un instante después todo quedó como si no hubiera pasado nada

"¡BUUARGHH!"
Cuando vi que este precioso adulto empezaba a abrir el pico y cerrar los párpados, no me podía creer lo que iba a pasar segundos después. El abejaruco quería echar una egagrópila (una bola de material no digerible) y eso significaba fotón aproximándose. Efectivamente, instantes después expulsó una bola negra brillante. Al salir del cutre-hide recogí la egagrópila y pude ver los infinitos exoesqueletos de los insectos que se había merendado. 
Era el ejemplo perfecto de cómo los abejarucos pueden adoptar una rama colocada en un punto estratégico como posadero favorito...

...pero si quieres fotografiarlos, no siempre hace falta colocar posaderos: a veces sus ramas naturales preferidas son accesibles. De hecho, yo prefiero infinitamente estas fotos 100% naturales que reflejan la vida más salvaje del abejaruco

Otra manera de variar las fotos es con la luz. A veces, colocarse mirando hacia el sol da imágenes que se complementen con las mas "estándar" en un reportaje monográfico de abejarucos

Los abejarucos son agradecidos a cualquier distancia: de lejos o en primer plano, siempre tienen alguna belleza que mostrar. Las cámaras modernas tienen tantos megapíxeles que podemos permitirnos potentes reencuadres como éste para apreciar los más sutiles detalles de sus plumas 

Lo bueno de los abejarucos es que si consigues que se te pose delante uno, pronto tendrás a otro curioso acompañándole. Como siempre están moviendo la cabeza en busca de insectos, antes o después terminarán mirando para el mismo lado creando momentos tan simpáticos como éste.

Pero la postura fotogénica por exclencia es sin duda el estiramiento: ¡es sencillamente sublime! Alas, cola, cuello... el instante para recrearse en la belleza del Merops.
Deben asegurarse de que cada músculo está en plena forma, porque en breve crecerán sus pollitos y tendrán despegar de vuelta al sur...

...¡pero solo hasta el año que viene!

Si hay algo que me produce admiración es pensar que un joven abejaruco que haya nacido en mayo de este año, en apenas un par de meses ha desarrollado un plumaje exquisito y ahora mismo está preparándose para volar miles y miles de kilómetros. Pensar que con 4 meses de vida va llegar a ver el Sáhara solo con la fuerza de sus alas.
Y si algo me produce felicidad, ¡es pensar que el año que viene volverá aquí a deleitarnos con su presencia!

04 julio 2016

Avefrías... bajo el calor del Kalahari

Un dia típico de safari en Botswana es una montaña rusa de emociones: ¿encontraremos los leones? ¡Dios, un leopardo, increíble! Vaya, hoy no hubo fotos buenas de elefantes... ¿seguirá el águila en el mismo sitio que ayer?  Y así sucesivamente... pero hay algo que siempre estará ahí para alegrarte la mañana: ¡Anda, una avefría! 

Y es que ¿cómo no va a haber aves aquí? Desde el aire, el Delta del Okavango y el sistema del Chobe son un prodigio de complejidad incomparable. La combinación de zonas desiertas, bosques y cursos de agua hacen que cualquier pájaro tenga siempre a disposición su hábitat preferido ...

Pero es a nivel de suelo donde puedes apreciar de verdad las sorprendentes historias de los animales que viven aquí. Estos calurosos pantanos son el escenario de una reunión muy especial...

...¡la reunión de las avefrías!

Como seres sociables que son, las avefrías herreras (Vanellus armatus) disfrutan de la compañía de otros "avefríos" y avefrías. Sin embargo ahora deben tener especial atención cuando pasean por estas llanuras: 

¡porque empiezan a seguirles sus pequeños pollitos! Y con esta valiosa responsabilidad a su cargo, las avefrías adultas desatan una faceta sorprendente: la territorialidad. El valor y la determinación de estos fieros animales no tiene comparación en el Delta.

Y pronto lo iba a comprobar el águila rapaz (Aquila rapax). Estaba tan feliz disfrutando de los restos de una liebre saltadora del Cabo en su posadero preferido... 

...pero no ha tenido en cuenta que éste no es solo su territorio. Una avefría ha visto la jugada y no está por la labor de tolerar águilas, y se lo hace saber con varias arriesgadas pasadas. No hace falta decir quién tuvo que huir, liebre en garras, en busca de un territorio más tranquilo

Incluso el grupo de cebras tuvo que dar un pequeño rodeo en torno a estos 3 irritables pajarillos. Cuando vi la escena desde el coche parecía demasiado bueno para ser verdad: las 3 avefrías en primer plano, mirando directamente a las 3 cebras (también blancas y negras). Quitar teleobjetivo, coger gran angular... ¿dónde lo habré puesto? Poner angular, ¡no llego, no llego! Enfocar a las avefrías, zoom in... ¡click! ¡UNA foto!
 En la siguiente, las cebras habían salido del encuadre y las fotos eran carne de papelera de reciclaje.

Pero si la herrera ya era una avefría valiente, a la coronada (Vanellus coronatus) no hay quien la intimide

¡Se pasan el día chillando! Incluso en vuelo van reclamando su territorio contra cualquier malvado intruso que se acerque demasiado a su nido...

Ya las había visto espantar otras avefrías, rapaces, herbívoros e incluso a mí mismo alguna vez a pie... pero lo que vimos en la marisma de Savuti lo superaba todo.

Quedaban 5 minutos para que cerrara el parque y tomamos la pista de salida más directa. Lo que no sabía yo era que debía haber un nido de avefría coronada a escasos metros de una curva... al pasarla, escuché unos chillidos inconfundibles. Vaya, pobre avefría, la habremos hecho volar pasando tan cerc...- pero de volar nada. Había abierto las alas y levantado la cabeza intentando amenazar al todoterreno de 11 plazas (¡!). No teníamos tiempo para parar, pero nunca olvidaré la imagen: una avefría de medio kilo persiguiendo entre la polvareda a un todoterreno de 2.000.

En las zonas más húmedas vive otra avefría más discreta, la palustre (Vanellus crassirostris)

Desde luego su aspecto no le deja a uno indiferente... esa cara completamente blanca es única entre las limícolas africanas, y da la impresión de ser más grande aún: ¡de ahí crassirostris, crassos significa "gordo" en latín!

Sin embargo fue en el río Chobe, ya fuera del Delta, donde encontramos a la más fluvial de todas las avefrías. Una extraña criatura blanca, gris y amarilla que se acercaba a la orilla... ¿qué será?

Nada menos que la avefría de corona blanca (Vanellus albiceps), la más espectacular de todas. Esas carúnculas amarillo intenso son inconfundibles... aunque te preguntarás (igual que yo cuando la vi), ¿por qué no darle un nombre que haga referencia a esos wattles en lugar del aburrido albiceps? En realidad, ya existe la wattled plover, y aunque las carúnculas de la albiceps son más espectaculares, el nombre ya estaba pillado

La avefría de corona blanca es relativamente rara y esquiva, y en ninguna de nuestras anteriores visitas al Chobe habíamos conseguido verla. Sin embargo este año pudimos darnos banquete y verlas en distintos lugares, ángulos y luces

Y quiero terminar con una "falsa avefría", un vecino de las anteriores avefrías que comparte su aspecto y hábitos y que, aunque pertenece al mismo orden, es de una familia totalmente distinta: ¡los alcaravanes! Se trata del alcaraván de agua (Burhinus vermiculatus), que a diferencia del que tenemos aquí, le encantan las orillas húmedas de los grandes ríos... 

...¡pero vivir en ríos también trae sus peligros! Afortunadamente este gigantesco cocodrilo del Nilo no estaba interesado en la pequeña familia. Se contentaba con descansar al atardecer posando para una foto que nunca pensé que podría hacer: ¿un cocodrilo y 3 alcaravanes el mismo encuadre? ¡Sólo en Botswana!

Y así termino este repaso a las avefrías de los ríos y llanuras de este increíble país. Unos animales bellos y elegantes pero fieros y potentes al mismo tiempo. ¡Al fin y al cabo, hay que tener mucho valor para vivir en un oasis del Kalahari y llevar la palabra "fría" en tu nombre!

24 mayo 2016

"Cuando el grajo vuela bajo, salen fotos del ca..."

¡Ya lo dice el refrán!
Hago una mini-pausa en la serie de entradas de Botswana para hablaros de unos pájaros únicos: los córvidos. Tradicionalmente conocidos como "grajos", los córvidos son una maravilla tanto para la vista como para el sensor de la cámara. Aquí os pongo un pequeño monográfico de mis intentos por "entarjetar" a los grajos (si vuelan, y además bajo, mejor que mejor)... todo comenzó una tarde de verano en un pequeño abrevadero del bosque...

Gotas de agua dorada salpican la pequeña charca: este extraño pájaro ha bajado a refrescar su reseca gargan... -¡Aagh, que alivio!- Con este calor, cada hora sin agua es una agonía...

...pero por ahora, tiene toda la charca para él. El pico todavía le gotea, pero ha conseguido saciar su sed... 

... y se trata, por supuesto, de un imponente arrendajo (Garrulus glandarius), el córvido ibérico más forestal: nunca abandona la cobertura del bosque...

... ¡a no ser, como ahora, que tenga que bajar al suelo para beber! Pero tendrá que volver enseguida a su refugio en los árboles, porque otro córvido está llegando a la charca... 

...las urracas (Pica pica) desalojan inmediatamente al pobre arrendajo: a diferencia de él, las urracas son gregarias: nunca tienen lejos la seguridad de su bandada. Si el arrendajo era el córvido forestal, la urraca es el dominante

Y es que cuando están juntas, las urracas son imparables: con su extraordinaria inteligencia patrullan bosques, llanuras e incluso ciudades en busca de cualquier forma de comida... ¡o entretenimiento!
Un estudio demostró que los córvidos tienen una inteligencia equivalente a la de los grandes simios en cuanto a cognición social, razonamiento, imaginación...

No dudarán en aprovechar cualquier oportunidad: ¿un pollo de paloma torcaz muerto en el suelo del bosque? Acaparan la "carroña" y lo abren hasta dejar solo la piel y los huesos. Si ya es impresionante de por sí, ¡cuando tragan trozos de carne con la membrana nictitante cerrada, el efecto "dinosáurico"es total!

¿Alguna vez pensaste que las urracas eran solamente blancas y negras? La próxima que veas una, espera a que se gire y le de la luz. Las iridescencias de su plumaje las convierten en un animal reluciente cuando están posadas... pero cuando despegan...

... ¡son un regalo para la vista! Sin embargo, fotografiarlas así es todo un reto... conseguir que el vuelo sea cercano y paralelo a la cámara, que la posición de las alas sea buena, que quede enfocada y sin cortar... ¡bueno, yo todavía sigo buscando esa foto perfecta

¿Sabías que desarrollan rituales equivalentes a "funerales" cuando una muere? Busca en youtube "magpie death ritual" y nada más ver sus reacciones ante una compañera "caída", piensa que en lugares de España como Andalucía es legal matar urracas por diversión como especie cinegética ("justificándolo" bajo el eufemismo de control de predadores). Repugnante, como la caza en general: ¡no olvides firmar la petición! https://www.change.org/p/prohibicion-de-la-caza-en-espa%C3%B1a

Si la urraca "común" vive en grupos, esta otra urraca vive directamente en sociedades: el rabilargo (Cyanopica cooki) o urraca de alas celestes -como se llama en inglés- es el más gregario de los córvidos

A diferencia de la urraca, al rabilargo no le gustan las ciudades ni los pueblos: lo encontrarás en las zonas más salvajes, de bosque abierto con matorrales.

Si ya es difícil conseguir fotos buenas de urracas en vuelo, el rabilargo (más escaso y tímido) lo pone aún más difícil. Sin embargo, solamente ver esas alas y cola celestes desplegadas es de por sí un privilegio.


Fotografiar estos rabilargos no fue nada fácil, fueron varias horas con la manta de camuflaje esperando a que pasaran por su rincón favorito del bosque, pero cuando se te posa la bandada entera a 10 metros, la emoción está garantizada

Lo que más me sorprendió al fotografiar estos córvidos fue su extraordinario lenguaje: estamos acostumbrados a oir una clásica llamada de contacto ¡kiiieeej! cuando sobrevuelan su territorio, pero cuando bajan a buscar comida emiten todo tipo de kuak´s, kuii´s y jjjrrr´s. ¿Qué estarán diciéndose? 

Y de repente, entre tanto rabilargo cruza una urraca: ¿adónde irá tan decidida? 
Los reclamos de sus amigas le indican que hay una fuente de comida cerca... ¿qué habran encontrado?

Nada menos que el cuerpo de una pobre abubilla. Alteradas, se agrupan alrededor de la comida. Su inteligencia les hace recelar de una fuente de comida "gratis"... les llevará un rato confiarse para llevársela. Empiezan por levantarla con precaución: su potente pico es ideal... 

...aunque para picos, ninguno como éste: el córvido más grande e imponente, el cuervo (Corvus corax). "El gran cuervo carnicero" que diría Félix Rodríguez de la Fuente. 

El cuervo no vive en los bosques de los arrendajos, urracas y rabilargos. Su hogar son las rocosas cimas de las montañas, donde lleva su discreta vida. Con su extraordinario pico aprovecha las carroñas que disputa a buitres y águilas.

Y por supuesto, como "grajo" que es, ¡al cuervo le gusta volar! Su gran tamaño resulta ser una ventaja a la hora de fotografiarlo, el vuelo es más lento y predecible. ¡Agh, me encanta el brillo de ese pico, es un animal tan impresionante!

Y cuando llega la hora de aterrizar, no le queda otra que volar bajo. Justo antes del tocar tierra despliega el tren de aterrizaje y abre los alerones de frenado... el momento ideal para congelarlo en todo su esplendor.

Nada más ver la foto del cuervo en el visor, pensé "¡Dios, es igual que la de la grajilla!" Y es que apenas unos días antes había conseguido pillar en una pose similar a otro de mis córvidos preferidos:

¡El córvido ladrón! La grajilla (Corvus monedula) recibió su nombre científico por "robar monedas". Las grajillas siempre han tenido una injusta fama de llevarse objetos humanos -especialmente brillantes- por su supuesta avaricia. 

Sin embargo, con los córvidos siempre hay que ver las dos caras de la moneda (jejeje). No te pierdas esta noticia de la BBC ( http://www.bbc.co.uk/news/magazine-31604026 ), que cuenta la entrañable amistad entre una niña de 8 años y sus vecinas las cornejas americanas. En agradecimiento por darles comida, las cornejas le traen todo tipo de regalos que recolectan: pendientes, tornillos, clips... incluso pinzas de cangrejos. Pero no sólo eso: un dia las cornejas descubrieron que a sus amigos humanos se les había caído la tapa de la cámara en el campo... ¡y la cámara de fototrampeo del jardín mostró cómo volvía la corneja, tapa en pico, la lavaba en el bebedero y la dejaba allí para ser recogida por los "descuidados" humanos!

Las grajillas son tan inquietas que siempre están persiguiéndose o volando de un lado a otro: si consigues combinar ese penetrante iris azulado con unas alas abiertas en pleno vuelo, tienes fotaza asegurada

Pero si las grajillas tenían sus matices de grises y azules en el ojo y la nuca, la corneja negra (Corvus corone) es todo lo contrario: todo su cuerpo es negro azabache...

...pero ese negro metálico refleja los rayos del sol en todas direcciones. De hecho, sin las cornejas, a las grandes carroñeras les costaría encontrar las carroñas: la piel mate de un animal muerto no es fácil de distinguir a la altura a la que vuelan los buitres, pero cuando las cornejas han encontrado una carroña, sus reflejos metálicos indican a los buitres que efectivamente hay algo allí abajo.

Afortunadamente para los buitres, esos brillantes indicadores no se van a terminar su comida, pero en el bosque, cuando algún zorro vea el reflejo iridiscente de un córvido...
...¡sabrá que ya es demasiado tarde! Todo lo que verá será el trote -más propio de un velocirraptor que de un córvido- de las satisfechas urracas, que ya ha decidido que la abubilla va a ser su próxima merienda.

Seguro que con tanto hablar de grajos y más grajos, te están entrando las ganas de salir al campo y pasar un rato observándolos: ¡no dudes un momento! Busca una bandada local de urracas y verás como en cuanto te empieces a fijar ya están haciendo de las suyas y exhibiendo comportamientos sorprendentes. ¡Quién sabe, tal vez si les caes muy bien se hagan también tus amigas (como en el link de la noticia) y te regalen sus más preciados hallazgos!